Jesús, la vid verdadera
1 »Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
4 Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como la rama no puede llevar fruto por sí misma, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
5 Yo soy la vid y ustedes las ramas; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer.
7 Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y se les concederá.
16 »Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda.