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1 Reis 13

IRB20

1 Y HE aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá á Beth-el; y estando Jeroboam al altar para quemar perfumes, 2 El clamó contra el altar por palabra de Jehová, y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que á la casa de David nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti á los sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarán huesos de hombres. 3 Y aquel mismo día dió una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. 4 Y como el rey Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar de Beth-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ­Prendedle! Mas la mano que había extendido contra él, se le secó, que no la pudo tornar á . 5 Y el altar se rompió, y derramóse la ceniza del altar, conforme á la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. 6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues á la faz de Jehová tu Dios, y ora por , que mi mano me sea restituída. Y el varón de Dios oró á la faz de Jehová, y la mano del rey se le recuperó y tornóse como antes. 7 Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo á casa, y comerás, y yo te daré un presente. 8 Mas el varón de Dios dijo al rey: Si me dieses la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar; 9 Porque así me está mandado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino que fueres. 10 Fuése pues por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido á Beth-el. 11 Moraba á la sazón en Beth-el un viejo profeta, al cual vino su hijo, y contóle todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Beth-el: contáronle también á su padre las palabras que había hablado al rey.

12 Y su padre les dijo: ¿Por qué camino fué? Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había tornado el varón de Dios, que había venido de Judá.

13 Y él dijo á sus hijos: Enalbardadme el asno. Y ellos le enalbardaron el asno, y subió en él.

14 Y yendo tras el varón de Dios, hallóle que estaba sentado debajo de un alcornoque: y díjole: ¿Eres el varón de Dios que viniste de Judá? Y él dijo: Yo soy.

15 Díjole entonces: Ven conmigo á casa, y come del pan.

16 Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo; ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar;

17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni vuelvas por el camino que fueres.

18 Y el otro le dijo: Yo también soy profeta como , y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Vuélvele contigo á tu casa, para que coma pan y beba agua. Empero mintióle.

19 Entonces volvió con él, y comió del pan en su casa, y bebió del agua.

20 Y aconteció que, estando ellos á la mesa, fué palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver;

21 Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al dicho de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había prescrito,

22 Sino que volviste, y comiste del pan y bebiste del agua en el lugar donde Jehová te había dicho no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.

23 Y como hubo comido del pan y bebido, el profeta que le había hecho volver le enalbardó un asno;

24 Y yéndose, topóle un león en el camino, y matóle; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno estaba junto á él, y el león también estaba junto al cuerpo.

25 Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo: y vinieron, y dijéronlo en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.

26 Y oyéndolo el profeta que le había vuelto del camino, dijo: El varón de Dios es, que fué rebelde al dicho de Jehová: por tanto Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y muerto, conforme á la palabra de Jehová que él le dijo.

27 Y habló á sus hijos, y díjoles: Enalbardadme un asno. Y ellos se lo enalbardaron.

28 Y él fué, y halló su cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león estaban junto al cuerpo: el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno.

29 Y tomando el profeta el cuerpo del varón de Dios, púsolo sobre el asno, y llevóselo. Y el profeta viejo vino á la ciudad, para endecharle y enterrarle.

30 Y puso su cuerpo en su sepulcro; y endecháronle, diciendo: ­Ay, hermano mío!

31 Y después que le hubieron enterrado, habló á sus hijos, diciendo: Cuando yo muriere, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto á los suyos.

32 Porque sin duda vendrá lo que él dijo á voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Beth-el, y contra todas las casas de los altos que están en las ciudades de Samaria.

33 Después de esto no se tornó Jeroboam de su mal camino: antes volvió á hacer sacerdotes de los altos de la clase del pueblo, y quien quería se consagraba, y era de los sacerdotes de los altos.

34 Y esto fué causa de pecado á la casa de Jeroboam; por lo cual fué cortada y raída de sobre la haz de la tierra.

1 Ed ecco che un uomo di Dio giunse da Giuda a Betel per ordine dell’Eterno, mentre Geroboamo stava presso l’altare per bruciare l’incenso; 2 e per ordine dell’Eterno si mise a gridare contro l’altare e a dire: "Altare, altare! così dice l’Eterno: Ecco, alla casa di Davide nascerà un figlio, di nome Giosia, il quale sacrificherà su di te i sacerdoti degli alti luoghi che su di te bruciano incenso, e si bruceranno su di te ossa umane". 3 E quello stesso giorno diede un segno miracoloso dicendo: "Questo è il segno che l’Eterno ha parlato: ecco, l’altare si spaccherà, e la cenere che c’è sopra si spanderà". 4 Quando il re Geroboamo udì la parola che l’uomo di Dio aveva gridato contro l’altare di Betel, stese la mano dall’alto dell’altare, e disse: "Prendetelo!". Ma la mano che Geroboamo aveva steso contro di lui si seccò, e non poté più ritirarla a . 5 L’altare si spaccò e la cenere che c’era sopra si disperse, secondo il segno che l’uomo di Dio aveva dato per ordine dell’Eterno. 6 Allora il re si rivolse all’uomo di Dio, e gli disse: "Ti prego, implora la grazia dell’Eterno, del tuo Dio, e prega per me affinché mi sia restituita la mano". E l’uomo di Dio implorò la grazia dell’Eterno, e il re riebbe la sua mano, che tornò com’era prima. 7 E il re disse all’uomo di Dio: "Vieni con me a casa; ti ristorerai, e io ti farò un regalo". 8 Ma l’uomo di Dio rispose al re: "Anche se tu mi dessi la metà della tua casa, io non entrerò da te, e non mangerò pane berrò acqua in questo luogo; 9 poiché questo è l’ordine che mi è stato dato dall’Eterno: Tu non mangerai pane berrai acqua, e non tornerai per la strada che avrai fatto all’andata". 10 Così egli se ne andò per un’altra strada, e non tornò per quella che aveva fatto, venendo a Betel.

Disubbidienza e punizione del profeta

11 C’era un vecchio profeta che abitava a Betel; e uno dei suoi figli andò a raccontargli tutte le cose che l’uomo di Dio aveva fatto in quel giorno a Betel, e le parole che aveva detto al re. Il padre, quando udì il racconto, 12 disse ai suoi figli: "Per quale via se n’è andato?". Poiché i suoi figli avevano visto la via per la quale se n’era andato l’uomo di Dio venuto da Giuda. 13 Egli disse ai suoi figli: "Sellatemi l’asino". Quelli gli sellarono l’asino; ed egli vi montò su, 14 andò dietro all’uomo di Dio, e lo trovò seduto sotto un terebinto, e gli disse: "Sei tu l’uomo di Dio venuto da Giuda?". Egli rispose: "Sono io". 15 Allora il vecchio profeta gli disse: "Vieni con me a casa mia e prendi un podi cibo". 16 Ma egli rispose: "Io non posso tornare indietro con te, entrare da te; e non mangerò pane berrò acqua con te in questo luogo; 17 poiché mi è stato detto, per ordine dell’Eterno: Tu non mangerai pane, berrai acqua, e non tornerai per la strada che avrai fatto all’andata". 18 L’altro gli disse: "Anch’io sono profeta come lo sei tu; e un angelo mi ha parlato per ordine dell’Eterno, dicendo: Riportalo con te in casa tua, affinché mangi del pane e beva dell’acqua". Costui gli mentiva. 19 Così, l’uomo di Dio tornò indietro con l’altro, e mangiò del pane e bevve dell’acqua in casa sua. 20 Mentre sedevano a mensa, la parola dell’Eterno fu rivolta al profeta che aveva fatto tornare indietro l’altro; 21 ed egli gridò all’uomo di Dio che era venuto da Giuda: "Così parla l’Eterno: Poiché tu ti sei ribellato all’ordine dell’Eterno, e non hai osservato il comandamento che l’Eterno, il tuo Dio, ti aveva dato, 22 sei tornato indietro e hai mangiato del pane e bevuto dell’acqua nel luogo del quale egli ti aveva detto: Non mangiare del pane e non bere dell’acqua, il tuo cadavere non entrerà nel sepolcro dei tuoi padri". 23 Quando l’uomo di Dio ebbe mangiato e bevuto, il vecchio profeta, che lo aveva fatto tornare indietro, gli sellò l’asino. 24 L’uomo di Dio se ne andò, e un leone lo incontrò per strada, e lo uccise. Il suo cadavere restò disteso sulla strada; l’asino se ne stava vicino a lui e il leone pure vicino al cadavere. 25 Quando ecco passarono degli uomini che videro il cadavere disteso sulla strada e il leone che stava vicino al cadavere, e vennero a riferire la cosa nella città dove abitava il vecchio profeta. 26 E quando il profeta che aveva fatto tornare indietro l’uomo di Dio ebbe udito ciò, disse: "È l’uomo di Dio, che è stato ribelle all’ordine dell’Eterno; perciò l’Eterno lo ha dato in balìa di un leone, che lo ha sbranato e ucciso, secondo la parola che l’Eterno gli aveva detto". 27 Poi si rivolse ai suoi figli, e disse loro: "Sellatemi l’asino". E quelli glielo sellarono. 28 Ed egli andò, trovò il cadavere disteso sulla strada, e l’asino e il leone che stavano vicino al cadavere; il leone non aveva divorato il cadavere sbranato l’asino. 29 Il profeta prese il cadavere dell’uomo di Dio, lo pose sull’asino, e lo portò indietro; il vecchio profeta rientrò in città per piangerlo e per dargli sepoltura. 30 Depose il cadavere nel proprio sepolcro; ed egli e i suoi figli lo piansero, dicendo: 31 "Ahi fratello mio!". E quando lo ebbe seppellito, il vecchio profeta disse ai suoi figli: "Quando sarò morto, seppellitemi nel sepolcro dove è sepolto l’uomo di Dio; ponete le mie ossa accanto alle sue. 32 Poiché la parola da lui gridata per ordine dell’Eterno contro l’altare di Betel e contro tutte le case degli alti luoghi che sono nelle città di Samaria, si verificherà certamente". 33 Dopo questo fatto, Geroboamo non si tirò indietro dalla sua cattiva strada; anzi creò di nuovo dei sacerdoti degli alti luoghi, prendendoli qua e fra il popolo; chiunque voleva, era da lui consacrato e diventava sacerdote degli alti luoghi. 34 Quella fu, per la casa di Geroboamo, un’occasione di peccato, che attirò su di lei la distruzione e lo sterminio dalla faccia della terra.

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