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Esdras 7

IRB20

1 PASADAS estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías, 2 Hijo de Sallum, hijo de Sadoc, hijo de Achîtob, 3 Hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraioth, 4 Hijo de Zeraías, hijo de Uzzi, hijo de Bucci, 5 Hijo de Abisue, hijo de Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, primer sacerdote: 6 Este Esdras subió de Banilonia, el cual era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y concedióle el rey, según la mano de Jehová su Dios sobre él, todo lo que pidió. 7 Y subieron con él á Jerusalem de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, y Levitas, y cantores, y porteros, y Nethineos, en el séptimo año del rey Artajerjes. 8 Y llegó á Jerusalem en el mes quinto, el año séptimo del rey. 9 Porque el día primero del primer mes fué el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó á Jerusalem, según la buena mano de su Dios sobre él 10 Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para hacer y enseñar á Israel mandamientos y juicios. 11 Y este es el traslado de la carta que dió el rey Artajerjes á Esdras, sacerdote escriba, escriba de las palabras mandadas de Jehová, y de sus estatutos á Israel:

12 Artajerjes, rey de los reyes, á Esdras sacerdote, escriba perfecto de la ley del Dios del cielo: Salud, etc.

13 Por es dado mandamiento, que cualquiera que quisiere en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y Levitas, ir contigo á Jerusalem, vaya.

14 Porque de parte del rey y de sus siete consultores eres enviado á visitar á Judea y á Jerusalem, conforme á la ley de tu Dios que está en tu mano;

15 Y á llevar la plata y el oro que el rey y sus consultores voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalem;

16 Y toda la plata y el oro que hallares en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que de su voluntad ofrecieren para la casa de su Dios que está en Jerusalem.

17 Comprarás pues prestamente con esta plata becerros, carneros, corderos, con sus presentes y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que está en Jerusalem.

18 Y lo que á ti y á tus hermanos pluguiere hacer de la otra plata y oro, hacedlo conforme á la voluntad de vuestro Dios.

19 Y los vasos que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirás delante de Dios en Jerusalem.

20 Y lo demás necesario para la casa de tu Dios que te fuere menester dar, daráslo de la casa de los tesoros del rey.

21 Y por el rey Artajerjes es dado mandamiento á todos los tesoreros que están al otro lado del río, que todo lo que os demandare Esdras sacerdote, escriba de la ley del Dios del cielo, concédase le luego,

22 Hasta cien talentos de plata, y hasta cien coros de trigo, y hasta cien batos de vino, y hasta cien batos de aceite; y sal sin tasa.

23 Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prestamente para la casa del Dios del cielo: pues, ¿por qué habría de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?

24 Y á vosotros os hacemos saber, que á todos los sacerdotes y Levitas, cantores, porteros, Nethineos y ministros de la casa de Dios, ninguno pueda imponerles tributo, ó pecho, ó renta.

25 Y , Esdras, conforme á la sabiduría de tu Dios que tienes, pon jueces y gobernadores, que gobiernen á todo el pueblo que está del otro lado del río, á todos los que tienen noticia de las leyes de tu Dios; y al que no la tuviere le enseñaréis.

26 Y cualquiera que no hiciere la ley de tu Dios, y la ley del rey, prestamente sea juzgado, ó á muerte, ó á dasarraigo, ó á pena de la hacienda, ó á prisión.

27 Bendito Jehová, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la casa de Jehová que está en Jerusalem.

28 E inclinó hacia su misericordia delante del rey y de sus consultores, y de todos los príncipes poderosos del rey. Y yo, confortado según la mano de mi Dios sobre , junté los principales de Israel para que subiesen conmigo.

Arrivo di Esdra a Gerusalemme

1 Dopo queste cose, sotto il regno di Artaserse, re di Persia, giunse Esdra, figlio di Seraia, figlio di Azaria, figlio di Chilchia, 2 figlio di Sallum, figlio di Sadoc, figlio di Aitub, 3 figlio di Amaria, figlio di Azaria, figlio di Meraiot, 4 figlio di Zeraia, figlio di Uzzi, 5 figlio di Bucchi, figlio di Abisua, figlio di Fineas, figlio di Eleazar, figlio di Aaronne, il sommo sacerdote. 6 Questo Esdra veniva da Babilonia; era uno scriba esperto nella legge di Mosè data dall’Eterno, dall’Iddio d’Israele; e siccome la mano dell’Eterno, del suo Dio, era su lui, il re gli concesse tutto quello che domandò. 7 Alcuni dei figli d’Israele e alcuni dei sacerdoti, dei Leviti, dei cantori, dei portinai e dei Netinei salirono anche loro con lui a Gerusalemme, il settimo anno del re Artaserse. 8 Esdra giunse a Gerusalemme il quinto mese, nel settimo anno del re. 9 Infatti, aveva fissato la partenza da Babilonia per il primo giorno del primo mese, e arrivò a Gerusalemme il primo giorno del quinto mese, assistito dalla benefica mano del suo Dio; 10 poiché Esdra aveva dedicato il cuore allo studio e alla pratica della legge dell’Eterno, e a insegnare in Israele le leggi e le prescrizioni divine. 11 Ecco la copia della lettera data dal re Artaserse a Esdra, sacerdote e scriba, scriba esperto nei comandamenti e nelle leggi dati dall’Eterno a Israele: 12 "Artaserse, re dei re, a Esdra, sacerdote, scriba esperto nella legge dell’Iddio del cielo, ecc. 13 Io decreto che nel mio regno, chiunque del popolo d’Israele, dei suoi sacerdoti e dei Leviti sarà disposto a partire con te per Gerusalemme, vada pure; 14 poiché tu sei mandato da parte del re e dei suoi sette consiglieri per informarti in Giuda e in Gerusalemme di come sia osservata la legge del tuo Dio, la quale tu hai nelle mani, 15 e per portare l’argento e l’oro che il re e i suoi consiglieri hanno volontariamente offerto all’Iddio d’Israele, la cui dimora è a Gerusalemme, 16 e tutto l’argento e l’oro che troverai in tutta la provincia di Babilonia, e i doni volontari fatti dal popolo e dai sacerdoti per la casa del loro Dio a Gerusalemme. 17 Tu avrai quindi cura di comprare con questo denaro dei giovenchi, dei montoni, degli agnelli, e ciò che occorre per le relative oblazioni e libazioni, e li offrirai sull’altare della casa del vostro Dio che è a Gerusalemme. 18 Dell’argento e dell’oro rimanente, tu e i tuoi fratelli farete quello che vi sembrerà meglio, conformandovi alla volontà del vostro Dio. 19 Quanto agli utensili che ti sono dati per il servizio della casa del tuo Dio, rimettili davanti all’Iddio di Gerusalemme. 20 E qualunque altra spesa ti sarà necessario fare per la casa del tuo Dio, ne preleverai l’ammontare dal tesoro della casa reale. 21 Io, il re Artaserse, do ordine a tutti i tesorieri di oltre il fiume di consegnare senza indugio a Esdra, sacerdote e scriba, esperto nella legge dell’Iddio del cielo, tutto quello che vi chiederà, 22 fino a cento talenti d’argento, a cento cori di grano, a cento bati di vino, a cento bati di olio, e a una quantità illimitata di sale. 23 Tutto quello che è comandato dall’Iddio del cielo sia puntualmente fatto per la casa dell’Iddio del cielo. Perché l’ira di Dio dovrebbe venire sopra il regno, sopra il re e i suoi figli? 24 Vi facciamo inoltre sapere che non è lecito a nessuno esigere tributo, imposta o pedaggio da nessuno dei sacerdoti, dei Leviti, dei cantori, dei portinai, dei Netinei e dei servi di questa casa di Dio. 25 E tu, Esdra, secondo la sapienza di cui il tuo Dio ti ha dotato, stabilisci dei magistrati e dei giudici che amministrino la giustizia a tutto il popolo di oltre il fiume, a tutti quelli che conoscono le leggi del tuo Dio; e fatele voi conoscere a chi non le conosce. 26 E di chiunque non osserverà la legge del tuo Dio e la legge del re farete pronta giustizia, punendolo con la morte, con il bando, con una multa in denaro o con il carcere". 27 Sia benedetto l’Eterno, l’Iddio dei nostri padri, che ha così disposto il cuore del re a onorare la casa dell’Eterno, a Gerusalemme, 28 e che mi ha accordato la benevolenza del re, dei suoi consiglieri e di tutti i suoi potenti capi! E io, fortificato dalla mano dell’Eterno, del mio Dio, che era su di me, radunai i capi d’Israele perché partissero con me.

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