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Jó 14

IRB20

1 EL HOMBRE nacido de mujer, Corto de días, y harto de sinsabores: 2 Que sale como una flor y es cortado; Y huye como la sombra, y no permanece. 3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, Y me traes á juicio contigo? 4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie. 5 Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: le pusiste términos, de los cuales no pasará. 6 Si lo dejares, él dejará de ser: Entre tanto deseará, como el jornalero, su día. 7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo,

9 Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta.

10 Mas el hombre morirá, y será cortado; Y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

11 Las aguas de la mar se fueron, Y agotóse el río, secóse.

12 Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: Hasta que no haya cielo no despertarán, Ni se levantarán de su sueño.

13 Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de te acordaras!

14 Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi mutación.

15 Aficionado á la obra de tus manos, Llamarás, y yo te responderé.

16 Pues ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua á mi pecado.

17 Tienes sellada en saco mi prevaricación, Y coacervas mi iniquidad.

18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son traspasadas de su lugar;

19 Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, Que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces perecer la esperanza del hombre.

20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; Demudarás su rostro, y enviaráslo.

21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ellos.

22 Mas su carne sobre él se dolerá, Y entristecerse ha en él su alma.

1 L’uomo, nato di donna, vive pochi giorni ed è sazio di affanni. 2 Spunta come un fiore, poi è reciso; fugge come un’ombra, e non dura. 3 E sopra un essere così, tu tieni gli occhi aperti e mi fai comparire con te in giudizio! 4 Chi può trarre una cosa pura da una impura? Nessuno. 5 Poiché i suoi giorni sono fissati, il numero dei suoi mesi dipende da te, e tu gli hai posto un termine che egli non può oltrepassare, 6 distogli da lui lo sguardo, in modo che egli abbia un podi riposo, e possa godere come un operaio la fine della sua giornata. 7 Per l’albero almeno c’è speranza; se è tagliato, rigermoglia e continua a mettere germogli. 8 Quando la sua radice è invecchiata sotto terra e il suo tronco muore nel suolo, 9 a sentire l’acqua, rinverdisce e mette rami come una pianta nuova. 10 Ma l’uomo muore e perde ogni forza; il mortale spira, e dov’è? 11 Le acque del lago se ne vanno, il fiume viene meno e si prosciuga; 12 così l’uomo giace, e non risorge più; finché non vi siano più cieli, egli non si risveglierà sarà più destato dal suo sonno. 13 Oh, volessi tu nascondermi nel soggiorno dei morti, occultarmi finché la tua ira sia passata, fissarmi un termine, e poi ricordarti di me! 14 Se l’uomo, dopo essere morto, potesse ritornare in vita, aspetterei tutti i giorni della mia milizia, finché arrivi per me l’ora del cambio; 15 tu mi chiameresti e io risponderei, tu desidereresti rivedere l’opera delle tue mani. 16 Ma ora tu conti i miei passi, tu osservi i miei peccati; 17 le mie trasgressioni sono sigillate in un sacco, e alle mie iniquità, ne aggiungi altre. 18 La montagna frana e scompare, la rupe è divelta dal suo luogo, 19 le acque consumano la pietra, le loro inondazioni trascinano via la terra: così tu distruggi la speranza dell’uomo. 20 Tu lo sopraffai una volta per sempre, ed egli se ne va; gli cambi la sembianza, e lo mandi via. 21 Se i suoi figli salgono in onore, egli lo ignora; se cadono in disprezzo, egli non lo vede; 22 questo solo sente: che il suo corpo soffre, che la sua anima è in lutto".

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