Pular para o conteúdo
Publicidade

Jó 28

IRB20

1 CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, Y el oro lugar donde se forma. 2 El hierro se saca del polvo, Y de la piedra es fundido el metal. 3 A las tinieblas puso término, Y examina todo á la perfección, Las piedras que hay en la oscuridad y en la sombra de muerte. 4 Brota el torrente de junto al morador, Aguas que el pie había olvidado: Sécanse luego, vanse del hombre. 5 De la tierra nace el pan, Y debajo de ella estará como convertida en fuego. 6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro, Y sus polvos de oro. 7 Senda que nunca la conoció ave, Ni ojo de buitre la vió: 8 Nunca la pisaron animales fieros, Ni león pasó por ella. 9 En el pedernal puso su mano, Y trastornó los montes de raíz. 10 De los peñascos cortó ríos, Y sus ojos vieron todo lo preciado. 11 Detuvo los ríos en su nacimiento, E hizo salir á luz lo escondido. 12 Empero ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la prudencia? 13 No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes. 14 El abismo dice: No está en : Y la mar dijo: Ni conmigo.

15 No se dará por oro, Ni su precio será á peso de plata.

16 No puede ser apreciada con oro de Ophir, Ni con onique precioso, ni con zafiro.

17 El oro no se le igualará, ni el diamante; Ni se trocará por vaso de oro fino.

18 De coral ni de perlas no se hará mención: La sabiduría es mejor que piedras preciosas.

19 No se igualará con ella esmeralda de Ethiopía; No se podrá apreciar con oro fino.

20 ¿De dónde pues vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?

21 Porque encubierta está á los ojos de todo viviente, y á toda ave del cielo es oculta.

22 El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos oído con nuestros oídos.

23 Dios entiende el camino de ella, Y él conoce su lugar.

24 Porque él mira hasta los fines de la tierra, Y ve debajo de todo el cielo.

25 Al dar peso al viento, Y poner las aguas por medida;

26 Cuando él hizo ley á la lluvia, Y camino al relámpago de los truenos:

27 Entonces la veía él, y la manifestaba: Preparóla y descubrióla también.

28 Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal la inteligencia.

Il mistero della Sapienza divina

1 L’argento ha una miniera, e l’oro un luogo dove lo si affina. 2 Il ferro si cava dal suolo, e la pietra fusa il rame. 3 L’uomo ha posto fine alle tenebre, egli esplora i più profondi recessi, per trovare le pietre che sono nel buio, nell’ombra di morte. 4 Scava un pozzo lontano dall’abitato; il piede non serve più a quelli che vi lavorano; sono sospesi, oscillano lontano dai mortali. 5 Dalla terra esce il pane, ma, nelle sue viscere, è sconvolta come dal fuoco. 6 Le sue rocce sono la dimora dello zaffiro, e vi si trova della polvere d’oro. 7 L’uccello rapace non conosce il sentiero che vi conduce, lo ha mai scorto l’occhio del falco. 8 Le bestie feroci non vi hanno messo piede, e il leone non vi è mai passato. 9 L’uomo stende la mano sul granito, rovescia dalle radici le montagne. 10 Pratica trafori dentro le rocce, e il suo occhio scorge quanto vi è di prezioso. 11 Frena le acque perché non fuoriescano e trae fuori alla luce le cose nascoste. 12 Ma la sapienza, dove trovarla? Dov’è il luogo dell’intelligenza? 13 L’uomo non ne conosce la via, non la si trova sulla terra dei viventi. 14 L’abisso dice: Non è in me; il mare dice: Non sta da me. 15 Non la si ottiene in cambio d’oro, la si compra a peso d’argento. 16 Non la si acquista con l’oro di Ofir, con l’onice prezioso o con lo zaffiro. 17 L’oro e il vetro non reggono al suo confronto, non la si in cambio di vasi d’oro fino. 18 Non si parli di corallo, di cristallo; la sapienza vale più delle perle. 19 Il topazio d’Etiopia non può reggere il confronto, l’oro puro non ne bilancia il valore. 20 Da dove viene dunque la sapienza? Dov’è il luogo dell’intelligenza? 21 Essa è nascosta agli occhi di ogni vivente, è celata agli uccelli del cielo. 22 L’abisso e la morte dicono: Ne abbiamo avuto qualche sentore. 23 Dio solo conosce la via che vi conduce, egli solo sa il luogo dove abita, 24 perché il suo sguardo giunge sino alle estremità della terra, perché egli vede tutto quello che è sotto i cieli. 25 Quando regolò il peso del vento e fissò la misura delle acque, 26 quando diede una legge alla pioggia e tracciò la strada al lampo dei tuoni, 27 allora la vide e la rivelò, la stabilì e anche la investigò. 28 E disse all’uomo: Ecco: temere il Signore: questa è la sapienza, e fuggire il male è l’intelligenza".

Veja também