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Hechos 7:58-60

RVES Reina-Valera Antigua

58 Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.

59 Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

60 Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

Em outras traduções

  1. RVR1960 Biblia Reina Valera 1960

    58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

  2. NTV Nova Tradução Vivente

    58 lo arrastraron fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Sus acusadores se quitaron las túnicas y las pusieron a los pies de un joven que se llamaba Saulo.7:58 Saulo es posteriormente llamado Pablo; ver 13:9.

    59 Mientras lo apedreaban, Esteban oró: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». 60 Cayó de rodillas gritando: «¡Señor, no los culpes por este pecado!». Dicho eso, murió.

  3. NVIES Nueva Versión Internacional

    58 lo sacaron a empellones fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Los acusadores le encargaron sus mantos a un joven llamado Saulo.

    59 Mientras lo apedreaban, Esteban oraba.

    —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu.

    60 Luego cayó de rodillas y gritó:

    —¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!

    Cuando hubo dicho esto, murió.7:60 murió. Lit. durmió.

  4. DHH Biblia Dios Habla Hoy

    58 Lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon; los que hacían de testigos contra él dejaron sus ropas7.58 Sus ropas: las de los testigos (Hch 22.20), quienes, según Dt 17.7, tenían que lanzar las primeras piedras. al cuidado de un joven llamado Saulo.7.58 Saulo: nombre hebreo del apóstol Pablo (Hch 13.9).,7.57-58 Es difícil saber si esto fue una acción oficial de la Junta Suprema o un simple linchamiento; la mención de los que hacían de testigos contra él sugiere algún proceso jurídico.

    59 Mientras lo apedreaban, Esteban oró, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»7.59 Sal 31.5 (6); Lc 23.46.60 Luego se puso de rodillas y gritó con voz fuerte: «¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!»7.60 Cf. Lc 23.34. Las últimas palabras de Esteban, aquí y en el v. 59, recuerdan las de Jesús en la cruz (véase Hch 6.8 n.).

    Habiendo dicho esto, murió.

  5. NBLA Nueva Biblia de las Américas

    58 Echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearlo; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. 59 Y mientras lo apedreaban, Esteban invocaba al Señor y decía: «Señor Jesús, recibe mi espíritu».

    60 Cayendo de rodillas, clamó en alta voz: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado». Habiendo dicho esto, durmió7:60 O expiró..

  6. LBLA La Biblia de las Américas

    58 Y echándolo fuera de la ciudad, comenzaron a apedrearle; y los testigos pusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo. 59 Y mientras apedreaban a Esteban, él invocaba al Señor y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y cayendo de rodillas, clamó en alta voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Habiendo dicho esto, durmió7:60 O, expiró.

  7. RVC Reina Valera Contemporánea

    58 y lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos falsos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo,

    59 y mientras lo apedreaban, Esteban rogaba: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

    60 Luego cayó de rodillas y clamó con fuerte voz: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado.» Y dicho esto, murió.

  8. TLA Tradução em Linguagem Atual

    58 lo arrastraron fuera de la ciudad, y empezaron a apedrearlo. Los que lo habían acusado falsamente se quitaron sus mantos, y los dejaron a los pies de un joven llamado Saulo.7.58 Saulo: Este joven es el apóstol Pablo, quien antes era conocido con el nombre de Saulo.

    59 Mientras le tiraban piedras, Esteban oraba así: «Señor Jesús, recíbeme en el cielo.» 60 Luego cayó de rodillas y gritó con todas sus fuerzas: «Señor, no los castigues por este pecado que cometen conmigo.»

    Y con estas palabras en sus labios, murió.

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