58 Lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon; los que hacían de testigos contra él dejaron sus ropas7.58 Sus ropas: las de los testigos (Hch 22.20), quienes, según Dt 17.7, tenían que lanzar las primeras piedras. al cuidado de un joven llamado Saulo.7.58 Saulo: nombre hebreo del apóstol Pablo (Hch 13.9).,7.57-58 Es difícil saber si esto fue una acción oficial de la Junta Suprema o un simple linchamiento; la mención de los que hacían de testigos contra él sugiere algún proceso jurídico.
59 Mientras lo apedreaban, Esteban oró, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»7.59 Sal 31.5 (6); Lc 23.46.60 Luego se puso de rodillas y gritó con voz fuerte: «¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!»7.60 Cf. Lc 23.34. Las últimas palabras de Esteban, aquí y en el v. 59, recuerdan las de Jesús en la cruz (véase Hch 6.8 n.).
Habiendo dicho esto, murió.