Pular para o conteúdo
Publicidade

Marcos 5

RVES

A cura do endemoninhado geraseno

1 Mc 5.1-17;Mt 8.28-34;Lc 8.26-37Chegaram ao outro lado do mar, ao território dos gerasenos. 2 Quando Jesus Mc 4.1,36;Mc 5.21desembarcou, veio logo ao seu encontro, dos túmulos, um homem Mc 1.23possesso de espírito imundo, 3 o qual tinha ali a sua morada, e nem mesmo com cadeias podia alguém segurá-lo; 4 porque, tendo sido muitas vezes seguro com grilhões e cadeias, tinha quebrado as cadeias e despedaçado os grilhões, e ninguém tinha força para o subjugar; 5 e sempre, de dia e de noite, gritava nos túmulos e nos montes, ferindo-se com pedras. 6 Vendo de longe a Jesus, correu para ele e adorou-o, 7 gritando em alta voz: Mt 8.29Que tenho eu contigo, Jesus, Mt 4.3Filho Lc 8.28;At 16.17;Hb 7.1do Deus Altíssimo? Por Deus te conjuro que não me atormentes. 8 Pois Jesus lhe dissera: Espírito imundo, sai desse homem. 9 Perguntou-lhe: Qual é o teu nome? Respondeu ele: Mc 5.15; cp.Mt 26.53;Lc 8.30Legião é o meu nome, porque somos muitos. 10 E rogava a Jesus, com instância, que os não mandasse para fora do território. 11 Pastava ali pelo monte uma grande manada de porcos; 12 e os espíritos imundos suplicaram-lhe, dizendo: Envia-nos para os porcos, a fim de que entremos neles. 13 Ele o permitiu. Eles, saindo, entraram nos porcos; a manada, que era cerca de dois mil, precipitou-se pelo declive no mar, e ali se afogaram. 14 Os pastores fugiram e foram dar notícia disso na cidade e nos campos; e muitos foram ver o que tinha acontecido. 15 Chegando-se a Jesus, viram Mc 5.16,18;Mt 4.24o endemoninhado que havia tido Mc 5.9a legião, sentado, cp.Lc 8.27vestido e Lc 8.35em perfeito juízo; e ficaram com medo. 16 Os que presenciaram o fato contaram-lhes o que havia acontecido ao endemoninhado e aos porcos. 17 Começaram a rogar-lhe que se retirasse daqueles termos. 18 Mc 5.18-20;Lc 8.38-39Ao entrar ele na barca, aquele que fora endemoninhado rogou-lhe que o deixasse estar com ele. 19 Jesus não o permitiu, mas disse-lhe: Vai para tua casa, para teus parentes, e conta-lhes tudo o que o Senhor te fez e como teve compaixão de ti. 20 Retirando-se, começou a publicar em Mc 7.31;Mt 4.25Decápolis tudo o que lhe havia feito Jesus; e todos ficaram maravilhados.

A petição de Jairo

21 Mt 9.1(?);Lc 8.40(?)Tendo Jesus voltado cp.Mc 4.36na barca para o outro lado, afluiu para ele uma grande multidão; e ele estava à beira cp.Mc 4.1do mar. 22 Mc 5.22-43;Mt 9.18-26;Lc 8.41-56Chegou-se a ele um dos Mc 5.35-36,38;Lc 8.49;13.14;At 13.15;18.8,17; cp.Mt 9.18chefes da sinagoga, chamado Jairo; vendo-o, lançou-se-lhe aos pés 23 e rogou-lhe com instância, dizendo: Minha filhinha está a expirar; suplico-te que venhas Mc 6.5;7.32;8.23;16.18;Lc 4.40;13.13;At 9.17;28.8; cp.At 6.6pôr as mãos sobre ela, para que sare e viva. 24 Jesus foi com ele, e uma grande multidão, seguindo-o, o apertava.

A cura de uma mulher hemorrágica

25 Ora uma, mulher, que durante doze anos padecia de uma hemorragia, 26 e que tinha sofrido bastante às mãos de muitos médicos, e gastado tudo quanto possuía, sem nada aproveitar, antes, ficando cada vez pior, 27 tendo ouvido falar a respeito de Jesus, veio por detrás, entre a multidão, e tocou-lhe a capa; 28 porque dizia: Se eu tocar somente as suas vestes, ficarei curada. 29 No mesmo instante, cessou a sua hemorragia, e sentiu no seu corpo que estava curada do seu Mc 5.34;Mc 3.10flagelo. 30 Jesus, conhecendo logo por si mesmo Lc 5.17a virtude que dele saíra, virando-se no meio da multidão, perguntou: Quem tocou as minhas vestes? 31 Responderam-lhe seus discípulos: Vês que a multidão te aperta e perguntas: Quem me tocou? 32 Mas ele olhava ao redor para ver a que isso fizera. 33 A mulher, receosa e trêmula, cônscia do que nela se havia operado, veio, prostrou-se diante dele e declarou-lhe toda a verdade. 34 Jesus disse-lhe: Filha, Mt 9.22a tua te curou; Lc 7.50;8.48; cp.At 16.36;Tg 2.16vai-te em paz e fica livre do teu mal.

A ressurreição da filha de Jairo

35 Ele ainda falava, quando vieram pessoas da casa do Mc 5.22chefe da sinagoga, dizendo a este: Tua filha morreu; por que incomodas mais o Mestre? 36 Jesus, sem atender a essas palavras, disse ao chefe da sinagoga: Lc 8.50Não temas, crê somente. 37 Não permitiu que ninguém o acompanhasse, senão Mt 17.1;26.37Pedro, Tiago e João, irmão de Tiago. 38 Tendo eles chegado à casa do chefe da sinagoga, viu Jesus um alvoroço e os que choravam e faziam grande pranto; 39 e, tendo entrado, disse-lhes: Por que fazeis alvoroço e chorais? A menina não está morta, mas sim dormindo. 40 Riam-se dele. Tendo, porém, feito sair a todos, ele tomou consigo o pai, e a mãe da menina, e os que com ele vieram e entrou onde estava a menina. 41 Tomando-a pela mão, disse-lhe: Talita cumi, que quer dizer Menina, Lc 7.14; cp.At 9.40eu te digo: levanta-te. 42 Imediatamente, ela se levantou e começou a andar, pois tinha doze anos. Então, eles ficaram sobremaneira admirados. 43 Jesus Mt 8.4recomendou-lhes expressamente que ninguém o soubesse e mandou que lhe dessem a ela de comer.

1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos. 2 Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3 Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar; 4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar. 5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras. 6 Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró. 7 Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia. 11 Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos. 13 Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron. 14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido. 15 Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos. 17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos. 18 Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él. 19 Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20 Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuan grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban. 21 Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26 Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27 Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

28 Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29 Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30 Y luego Jesús, conociendo en mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32 Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35 Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

36 Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37 Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

39 Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40 Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43 Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

Estes versículos te tocaram? Ore agora!

+581 estão orando agora.

Junte-se à corrente de oração.

Veja também