A segunda multiplicação dos pães
1 Naqueles dias, como houvesse de novo concorrido uma grande multidão, e não tivesse o que comer, Mc 8.1-9; cp.6.32-44;Mt 15.32-39chamou Jesus os discípulos e disse-lhes: 2 Mt 9.36; cp.6.34Tenho compaixão deste povo, porque há três dias que está sempre comigo e nada tem que comer; 3 se eu os mandar para suas casas em jejum, desfalecerão no caminho; pois alguns há que vieram de longe. 4 Disseram seus discípulos: Donde poderá alguém satisfazê-los de pão aqui no deserto? 5 Ele perguntou: Quantos pães tendes? Responderam eles: Sete. 6 Ordenou ao povo que se assentasse no chão; tomando os sete pães, depois de haver dado graças, partiu-os e entregou a seus discípulos, para que os distribuíssem; e eles os distribuíram pela multidão. 7 Tinham também alguns peixinhos; Mt 14.19e, abençoando-os, mandou que estes igualmente fossem distribuídos. 8 Todos comeram e se fartaram; e levantaram, dos pedaços que sobejaram, sete Mc 8.20;Mt 15.37alcofas. 9 Eram cerca de quatro mil homens. 10 Depois, Jesus os despediu, e entrando logo na barca com seus discípulos, dirigiu-se para o território de cp.Mt 15.39Dalmanuta.
Os fariseus pedem um sinal do céu
11 Saíram Mc 8.11-21;Mt 16.1-12os fariseus e começaram a discutir com ele, Mt 12.38procurando obter dele um sinal do céu, para o experimentarem. 12 Ele, dando Mc 7.34um profundo suspiro em seu espírito, disse: Por que pede esta geração um sinal? Em verdade vos digo que a esta geração nenhum sinal será dado. 13 E, deixando-os, tornou a embarcar e foi para o outro lado.
O fermento dos fariseus e o de Herodes
14 Os discípulos esqueceram-se de levar pão e não tinham consigo na barca senão um só. 15 Jesus deu-lhes este preceito: Mt 16.6;Lc 12.1Olhai, guardai-vos do fermento dos fariseus e do fermento de Mt 14.1; cp.Mt 22.16Herodes. 16 Eles discorriam entre si, porque não tinham pão. 17 Ele, percebendo-o, lhes perguntou: Por que discorreis, por não terdes pão? cp.Mc 6.52Não compreendeis ainda, nem entendeis? Tendes o vosso coração endurecido? 18 Tendo olhos, não vedes? Tendo ouvidos, não ouvis? Não vos lembrais, 19 quando parti Mc 6.41-44os cinco pães para cinco mil, quantos Mt 14.20cestos cheios de pedaços levantastes? Responderam eles: Doze. 20 Quando parti Mc 8.6-9os sete para quatro mil, quantas Mc 8.8alcofas levantastes? Responderam: Sete. 21 Disse-lhes: cp.Mc 6.52Ainda não entendeis?
A cura de um cego, em Betsaida
22 Então, chegaram a Mt 11.21; cp.Mc 6.45Betsaida. Trouxeram-lhe um cego e pediram-lhe que Mc 3.10o tocasse. 23 Jesus, tomando o cego pela mão, Mc 7.33conduziu-o para fora da aldeia; cuspindo-lhe nos olhos, Mc 5.23pôs as mãos sobre ele e perguntou-lhe: Vês alguma coisa? 24 Este, elevando os olhos, respondeu: Vejo os homens, porque, como árvores, os percebo andando. 25 Então, lhe pôs outra vez as mãos sobre os olhos; e ele, olhando atentamente, ficou são; e distinguia tudo com clareza. 26 Depois, o mandou para sua casa e disse: cp.Mt 8.4Não entres nem na Mc 8.23aldeia.
A confissão de Pedro
27 Mc 8.27-29;Mt 16.13-16;Lc 9.18-20Saiu Jesus com seus discípulos para as aldeias de Mt 16.13Cesareia de Filipe; e, no caminho, perguntou-lhes: Quem dizem os homens que sou eu? 28 Mc 6.14Eles responderam: Uns dizem: João Batista; outros: Elias; e outros: Um dos profetas. 29 Ele lhes perguntou: Mas vós, quem dizeis que sou eu? Respondeu-lhe Pedro: Tu és o Cristo. 30 Mt 16.20;Lc 9.21; cp.Mt 8.4Ordenou-lhes Jesus que a ninguém falassem a respeito dele.
Jesus prediz a sua morte, ressurreição e vinda
31 Mc 8.31—9.1;Mt 16.21-28;Lc 9.22-27Então, começou a ensinar-lhes que era necessário Mt 16.21que o Filho do Homem padecesse muitas coisas, que fosse rejeitado pelos anciãos, pelos principais sacerdotes e pelos escribas, que fosse morto e que depois de três dias ressuscitasse. 32 Isso dizia Jo 18.20; cp.10.24;11.14;16.25,29(Gr.)claramente. Pedro, chamando-o à parte, começou a admoestá-lo. 33 Mas Jesus, virando-se e olhando para seus discípulos, repreendeu a Pedro e disse: Sai de diante de mim, Mt 4.10Satanás, porque não cuidas das coisas de Deus, mas sim das dos homens. 34 Chamando a si a multidão com seus discípulos, disse-lhes: Se alguém quer vir após mim, negue-se a si mesmo, Mt 10.38tome a sua cruz e siga-me. 35 Pois Mt 10.39quem quiser salvar a sua vida perdê-la-á; e quem perder a sua vida por amor de mim e do evangelho salvá-la-á. 36 Que aproveita a um homem ganhar o mundo inteiro e perder a sua vida? 37 Que daria um homem em troca da sua vida? 38 Porque, se Lc 9.26; cp.Mt 10.33;Hb 11.16alguém, nesta geração adúltera e pecadora, se envergonhar de mim e das minhas palavras, também dele se envergonhará Mt 8.20o Filho do Homem Mt 16.27; cp.Mc 13.26;Lc 9.27quando vier na glória de seu Pai com os santos anjos.
1 EN aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó á sus discípulos, y les dijo: 2 Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer: 3 Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. 4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto? 5 Y les pregunto: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dió á sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante á la multitud. 7 Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas. 9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió. 10 Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha.
11 Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con él, pidiéndole señal del cielo, tentándole.
12 Y gimiendo en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal á esta generación.
13 Y dejándolos, volvió á entrar en el barco, y se fué de la otra parte.
14 Y se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en el barco.
15 Y les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Herodes.
16 Y altercaban los unos con los otros diciendo: Pan no tenemos.
17 Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué altercáis, porque no tenéis pan? ¿no consideráis ni entendéis? ¿aun tenéis endurecido vuestro corazón?
18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿y no os acordáis?
19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.
20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?
22 Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo.
24 Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles.
25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.
26 Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.
27 Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros, Elías; y otros, Alguno de los profetas.
29 Entonces él les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro, le dice: Tú eres el Cristo.
30 Y les apercibió que no hablasen de él á ninguno.
31 Y comenzó á enseñarles, que convenía que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
32 Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reprender.
33 Y él, volviéndose y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.
34 Y llamando á la gente con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
36 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?
37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará también de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.