5 También les dijo:
«Supongamos que, a medianoche, uno de ustedes va a la casa de un amigo y le dice: "Vecino, préstame por favor tres panes. 6 Un amigo mío, que está de viaje, ha llegado y va a quedarse en mi casa; ¡no tengo nada para darle de comer!" 7 Supongamos también que el vecino le responda así: "¡No me molestes! La puerta ya está cerrada con llave, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte los panes." 8 Si el otro siguiera insistiendo, de seguro el vecino le daría lo que necesitara, no tanto porque aquel fuera su amigo, sino para no ser avergonzado ante el pueblo.