7 Tú, Señor y Dios mío, me has puesto para que reine en lugar de David, mi padre, aunque yo soy un muchacho joven y sin experiencia.Jer 1.6.8 Pero estoy al frente del pueblo que tú escogiste: un pueblo tan grande que, por su multitud, no puede contarse ni calcularse.Dt 7.7-8.9 Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién hay capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan numeroso?»3.5-9 Cf. Sab 9.1-18.Al hacer esta petición, el rey Salomón pone de manifiesto que la dignidad real, como cualquier otra forma de autoridad, más que un privilegio personal debe ser un servicio en favor del pueblo. Véase Sal 72.1-2.
10 Al Señor le agradó que Salomón le hiciera tal petición, 11 y le dijo: «Porque me has pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino inteligencia para saber oír y gobernar, 12 voy a hacer lo que me has pedido: yo te concedo sabiduría e inteligencia3.12 Yo te concedo sabiduría e inteligencia: De acuerdo con una idea común al AT y a los demás pueblos del antiguo Oriente, la principal responsabilidad del rey era establecer en su reino un orden social justo (cf. Sal 72.1-4). Para lograrlo tenía necesidad de una sabiduría superior, que sólo Dios podía concederle. Este relato muestra cómo Salomón pidió y obtuvo esa sabiduría divina, los relatos siguientes describen los distintos aspectos y las manifestaciones de la sabiduría propia del rey: discernimiento judicial para decidir en casos difíciles (1 R 3.16-28), sabiduría intelectual (1 R 4.32-33[5.12-13]) y prudencia administrativa (1 R 4.1-19). como nadie las ha tenido antes que tú ni las tendrá después de ti.3.12 1 R 4.29-34(5.9-14); Is 11.1-5; Eclo 47.12-17.