El arca de la alianza es llevada al templo
1 Entonces Salomón reunió ante sí en Jerusalén a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a las personas principales de las familias israelitas, para trasladar el arca de la alianza8.1 Arca de la alianza: Véase Ex 25.10-22 n. Cf. también 2 S 6.12-16; 1 Cr 15.25-29. del Señor desde Sión, la Ciudad de David.8.1 Ciudad de David: Cf. 2 S 5.9.2 Y en el día de la fiesta solemne,8.2 En el día de la fiesta solemne: Se trata sin duda de la fiesta de las Enramadas, llamada tradicionalmente de los Tabernáculos (Lv 23.33-44; Nm 29.12-40[30.1]). en el mes de Etanim,8.2 Etanim corresponde a los meses de setiembre-octubre según nuestro calendario. que es el séptimo mes del año, se reunieron con el rey Salomón todos los israelitas. 3 Llegaron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca 4 y la trasladaron junto con la tienda del encuentro2~S 6.17. con Dios y con todos los utensilios sagrados que había en ella, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas. 5 El rey Salomón y toda la comunidad israelita que se había reunido con él, estaban delante del arca ofreciendo en sacrificio ovejas y toros en cantidad tal que no se podían contar. 6 Después llevaron los sacerdotes el arca de la alianza del Señor al interior del templo, hasta el Lugar santísimo,8.6 Lugar Santísimo: Véase 1 R 6.1-38 n. bajo las alas de los seres alados,8.6 Seres alados: Véase 1 R 6.23 n.7 los cuales tenían sus alas extendidas sobre el sitio donde estaba el arca, cubriendo por encima tanto el arca como sus travesaños. 8 Pero los travesaños eran tan largos que sus extremos se veían desde el Lugar santo, frente al Lugar santísimo, aunque no podían verse por fuera; y así han quedado hasta hoy. 9 En el arca no había más que las dos tablas de piedra que Moisés había puesto allí en Horeb,8.9 Dt 10.5. Horeb: Véase Ex 3.1 n. las tablas de la alianza que el Señor hizo con los israelitas cuando salieron de Egipto.
10 Al salir los sacerdotes del Lugar santo, la nube llenó el templo del Señor,8.10-11 Acerca de la nube como manifestación visible de la presencia del Señor en el templo, cf. Ex 40.34-38; Ez 10.3, y también Ex 14.19-20; 19.16.11 y por causa de la nube los sacerdotes no pudieron quedarse para celebrar el culto, porque la gloria del Señor8.11 Según el AT, la gloria del Señor es la irradiación luminosa del ser y la santidad de Dios (cf. Nm 14.10; Is 6.3; Ez 1.28), que a veces se manifiesta en ciertos fenómenos de la naturaleza como las nubes, la tempestad, el fuego y la luz (cf. Ex 16.7,10; 24.16; 40.34-35; 2 Cr 5.14; Sal 19.1[2]). Según Jn 1.14, la gloria escondida de Dios se puso de manifiesto en Cristo. Véase Jn 1.14 nota. había llenado su templo.