18 Simón, al ver que el Espíritu Santo venía cuando los apóstoles imponían las manos a la gente, les ofreció dinero, 19 y les dijo:
—Denme también a mí ese poder, para que aquel a quien yo le imponga las manos reciba igualmente el Espíritu Santo.
20 Entonces Pedro le contestó:
—¡Que tu dinero se condene contigo, porque has pensado comprar con dinero lo que es un don de Dios!8.18-20 De esta historia de Simón procede la palabra simonía, en la Edad Media, con la que se hace referencia al indebido comercio con puestos eclesiásticos y con las cosas sagradas.21 Tú no tienes ningún derecho a recibirlo, porque delante de Dios tu corazón no es recto.Sal 78.37.22 Abandona esta maldad tuya, y ruega a Dios, para ver si te perdona el haber pensado así. 23 Porque veo que estás lleno de amargura y que la maldad te tiene preso.8.23 Cf. Dt 29.18 (17).
24 Simón contestó:
—Oren ustedes al Señor por mí, para que no me pase nada de esto que me han dicho.