5El Señor, su Dios y Salvador,lo bendecirá y le hará justicia.
7¡Ábranse, puertas eternas!24.7 ¡Ábranse, puertas eternas!: Lit. levanten sus cabezas, puertas eternas, o bien, puertas antiguas. En este estribillo, que se vuelve a repetir en el v. 9, el salmista se dirige en forma poética a las puertas de Jerusalén, las cuales, a pesar de su grandeza y amplitud, no bastan para dar paso al Señor, el Rey de la gloria.¡Quédense abiertas de par en par,y entrará el Rey de la gloria!
8¿Quién es este Rey de la gloria?¡Es el Señor, el fuerte y valiente!¡Es el Señor, valiente en la batalla!