14El sabio usa bien los ojos, pero el necio anda a oscuras.2.14 Eclesiastés pone muy bien de relieve las limitaciones de la sabiduría humana (véase Ec 1.18 n., y cf. 8.16-17), pero no por eso la desprecia o la considera desprovista de valor. Al contrario, afirma que ella da al sabio una fuerza superior a las armas de guerra (9.18), hace que él tenga los ojos bien abiertos (2.14), da brillo a su rostro, suaviza la dureza de su semblante (8.1) y le atrae el aprecio de los demás (10.12). Pero también reconoce que el sabio, si es pobre, no suele ser escuchado (9.16), y recomienda buscar la sabiduría con la debida moderación (7.16; cf. 12.11-12). Sin embargo, me di cuenta de que a todos les espera lo mismo,2.14 El hecho de que el sabio y el necio tengan un mismo fin se interpreta de manera distinta aquí y en Sal 49.10(11). Lo que para el salmista era motivo de consuelo resulta decepcionante para el Eclesiastés. Cf. Ec 9.10.
15… me dije: «Lo que le espera al necio también me espera a mí, así que de …