3 Entonces el Señor le dijo:
—¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie en la tierra como él, que me sirva tan fielmente y viva una vida tan recta y sin tacha, cuidando de no hacer mal a nadie. Y aunque tú me hiciste arruinarlo sin motivo alguno, él se mantiene firme en su conducta intachable.
4 Pero el acusador contestó al Señor:
—Mientras no lo tocan a uno en su propio pellejo, todo va bien. El hombre está dispuesto a sacrificarlo todo por salvar su vida. 5 Pero tócalo en su propia persona y verás cómo te maldice2.5 Maldice: Véase Job 1.5 nota. en tu propia cara.2.4-5 El acusador sigue sospechando que la piedad de Job no es desinteresada. Por eso vuelve a la carga y lanza a Dios un nuevo desafío (cf. Job 1.9-11).
6 El Señor respondió al acusador:
—Está bien, haz con él lo que quieras, con tal de que respetes su vida.
7 El acusador se alejó de la presencia del Señor,2.7 Se alejó de la presencia del Señor: Ésta es la última escena en la corte celestial. Todo lo que sucederá después, incluida la revelación final de Dios (caps. 38—41), va a transcurrir en la tierra. y envió sobre Job una terrible enfermedad de la piel que lo cubrió de pies a cabeza.2.7 Las afecciones en la piel, especialmente las más repulsivas, obligaban al enfermo a mantenerse aislado de las demás personas (cf. Lv 13).