5 Hasta ahora, solo de oídas te conocía,
pero ahora te veo con mis propios ojos.42.5 Lo más importante para Job no es haber puesto en claro la doctrina sobre la retribución, sino haberse encontrado con Dios.
6 Por eso me retracto arrepentido,
sentado en el polvo y la ceniza.42.6 Ante la grandeza de Dios, Job confiesa con humildad su pequeñez.
(42.7-17)
Dios devuelve la prosperidad a Job
7 Después que el Señor dijo estas cosas a Job, dijo también a Elifaz: «Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos, porque no dijeron la verdad acerca de mí, como lo hizo mi siervo Job.42.7 Mi siervo Job: Cf. Dt 34.5; Jos 24.29; Is 41.9; 42.1.