Bildad
1,2 ¿Hasta cuándo vas a seguir hablando así,
hablando como un viento huracanado?
3 Dios, el Todopoderoso,
nunca tuerce la justicia ni el derecho.8.3 La argumentación de Bildad (cap. 8) es la misma de sus amigos: el sufrimiento de Job es un castigo merecido a causa de algún pecado. Véase 4.1—5.27 n.
4 Seguramente tus hijos pecaron contra Dios,
y él les dio el castigo merecido.
5 Busca a Dios, al Todopoderoso,
y pídele que tenga compasión de ti.
6 Si tú actúas con pureza y rectitud,
él velará por ti, y te dará
el hogar que justamente mereces.
7 La riqueza que tenías no será nada
comparada con lo que tendrás después.
8 Consulta a las generaciones pasadas,
aprende8.8 Aprende: según una versión antigua. Heb. prepara. Cf. Eclo 8.9. de la experiencia de los antiguos.
9 Nosotros somos apenas de ayer, y nada sabemos;
nuestros días en esta tierra pasan como una sombra.8.9 Cf. Job 14.2; Sal 39.5-6(6-7); 102.11(12); 109.23; Ec 6.12.
10 Pero los antiguos podrán hablarte
y enseñarte muchas cosas.8.10 Enseñarte muchas cosas: Lit. sacar palabras del corazón. El corazón equivale aquí a la memoria.
11 El junco y el papiro8.11 Papiro: planta parecida al junco, que crece en lugares pantanosos.
crecen solo donde abunda el agua;
12 sin embargo, estando aún verdes y sin cortar,
se secan antes que otras hierbas.
13 Lo mismo pasa con los malvados,
con los que se olvidan de Dios:
sus esperanzas quedan frustradas.
14 Su confianza y su seguridad
son como el hilo de una telaraña.
15 Querrán agarrarse al hilo, y no resistirá;
o apoyarse en la telaraña, y no los soportará.
16 Los malvados son como verdes hierbas al sol,
que se extienden por todo el jardín;
17 enredan sus raíces entre las rocas
y se adhieren8.17 Se adhieren: texto probable. Heb. contemplan. a las piedras,
18 pero si alguien las arranca de su sitio
nadie podrá saber que estuvieron allí.
19 Así termina su prosperidad,
y en su lugar brotan otras hierbas.
20 Dios no abandona al hombre intachable,
ni brinda su apoyo a los malvados.
21 Él hará que vuelvas a reír
y que grites de alegría;
22 en cambio, tus enemigos se cubrirán de vergüenza
y la casa de los malvados será destruida.