El plan para atacar Jericó#6.1-27 El siguiente relato ilustra con especial dramatismo la idea central de todo el libro de Josué: la posesión de la tierra prometida es un don del Señor a su pueblo, y no una «conquista» que el pueblo pueda atribuir a sus propios méritos (Jos 1.2-5). Al pueblo le toca obedecer la orden del Señor. Cf. Dt 7.7-8.
1 Nadie podía entrar ni salir de Jericó, pues se habían cerrado las puertas de la ciudad para defenderla de los israelitas. 2 Pero el Señor le dijo a Josué: «Yo te he entregado Jericó, con su rey y sus soldados. 3 Ustedes, soldados israelitas, den una vuelta diaria alrededor de la ciudad durante seis días. 4 Siete sacerdotes irán delante del arca de la alianza, cada uno con una trompeta de cuerno de carnero,6.4 No se trata de trompetas metálicas sino de cuernos de carnero utilizados como instrumentos de viento. Su sonido ronco y potente servía para convocar al pueblo (Jl 2.15), para anunciar un acontecimiento solemne o una fiesta religiosa (1 R 1.39; Sal 81.3[4]) y para dar la alarma o alguna otra señal en tiempo de guerra o de paz (Jer 4.5,19; Jl 2.1). Más tarde, el cuerno pasó a formar parte de la liturgia sinagogal. Véase Ex 19.12-13 n. y el séptimo día darán siete vueltas a la ciudad,6.4 Nótese la importancia que se atribuye en esta narración al número siete, símbolo de la perfección y de la plenitud: siete sacerdotes tocan siete trompetas, y la muralla de la ciudad se viene abajo el séptimo día, después que el pueblo da siete vueltas alrededor de ella. Véase Gn 4.23-24 n. mientras los sacerdotes tocan las trompetas.6.4 La procesión con el arca de la alianza, la presencia de los sacerdotes y el toque de las trompetas hacen que la acción desplegada por los israelitas reúna todos los rasgos de una ceremonia religiosa. Véase Jos 3.3 nota.5 Cuando ustedes oigan que las trompetas dan un toque especial, griten con todas sus fuerzas,6.5 Griten con todas sus fuerzas: Con la misma expresión hebrea se designa tanto el grito de guerra que lanzaban los combatientes para enardecer sus ánimos e infundir terror a sus enemigos (1 S 4.5-7) como las aclamaciones del pueblo en las fiestas religiosas (2 S 6.15; Sal 47.5[6]). y la muralla de la ciudad se vendrá abajo. Entonces cada uno deberá avanzar directamente contra la ciudad.»
6 Josué llamó a los sacerdotes y les dijo: «Lleven el arca de la alianza del Señor, y siete de ustedes vayan delante del arca, con trompetas de cuerno de carnero.» 7 Y al pueblo le dijo: «Vayan y denle la vuelta a la ciudad. Los hombres de combate, que vayan delante del arca del Señor.»