2,3 el cual le confesó a su madre:
—En cuanto a las mil cien monedas de plata que te robaron, y por las que maldijiste al ladrón, yo las tengo. Yo fui quien te las robó; pero ahora te las devuelvo, pues te oí decir que las habías consagrado al Señor para mandar hacer un ídolo tallado y recubierto de plata.17.2-3 El texto hebreo de estos dos vv. es bastante oscuro; la traducción propuesta es sólo probable.
Y le devolvió la plata. Entonces su madre exclamó:
—¡Que el Señor te bendiga, hijo mío!17.2-3 Al bendecir a su hijo, la madre trata sin duda de hacer ineficaz la maldición que había pronunciado contra el que le había robado la plata. Véase Jue 11.30 n.