3 Saluden a Prisca y Aquila, mis compañeros de trabajo en el servicio de Cristo Jesús.16.3 Prisca (o Priscila, Hch 18.2 nota) y Aquila habían ido de Roma a Corinto, donde Pablo los conoció; posteriormente lo acompañaron a Éfeso (Hch 18.18-19,26; 1 Co 16.19). Ahora aparecen nuevamente en Roma.4 A ellos, que pusieron en peligro su propia vida por salvar la mía, no solo yo les doy las gracias, sino también todos los hermanos de las iglesias no judías.
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