22 Las casadas 5.22 Col. 3.18—4.1.estén sujetas á sus propios maridos, 5.22 cp. 6.5.como al Señor.
23 Porque el marido 5.23 1 Co. 11.3.es cabeza de la mujer, así como 5.23 cp. 1.22,23.Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.
24 Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.
25 Maridos, 5.25 Col. 3.19. 1 P. 3.7.amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y 5.25 ver. 2se entregó á sí mismo por ella,
26 Para santificarla limpiándola 5.26 Tit. 3.5. 1 P. 3.21.en el lavacro del agua 5.26 Mt. 28.19.por la palabra,
27 Para presentársela 5.27 Col. 1.22.gloriosa para sí, una iglesia que 5.27 Cnt. 4.7.no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; 5.27 cp. 1.4.sino que fuese santa y sin mancha.
28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.
29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;
30 Porque 5.30 1 Co. 6.15 y 12.27.somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
31 Por esto 5.31 Gn. 2.24.dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.
32 Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia.
33 Cada uno 5.33 Col. 3.19.empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer 5.33 1 P. 3.6.reverencie á su marido.