5 Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo:
12.5 Pr. 3.11,12. Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor,
Ni desmayes cuando eres de él reprendido.
6 Porque el Señor al que ama castiga,
Y azota á cualquiera que recibe por hijo.
7 Si sufrís el castigo, 12.7 Dt. 8.5.Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?
8 Mas si estáis fuera del castigo, 12.8 1 P. 5.9.del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.
9 Por otra parte, tuvimos por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor 12.9 Nm. 16.22.al Padre de los espíritus, y viviremos?
10 Y aquéllos, á la verdad, por pocos días nos castigaban como á ellos les parecía, mas éste para lo que nos es provechoso, 12.10 2 P. 1.4.para que recibamos su santificación.
11 Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; 12.11 Stg. 3.17,18.mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.