2 justificado por la fe.
4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.
5 Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, 4.5 cp. 3.22.la fe le es contada por justicia.
4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.
5 Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, 4.5 cp. 3.22.la fe le es contada por justicia.
4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.
4 Cuando la gente trabaja, el salario que recibe no es un regalo, sino algo que se ha ganado; 5 pero la gente no es considerada justa por sus acciones, sino por su fe en Dios, quien perdona a los pecadores.
4 Ahora bien, cuando alguien trabaja, no se le toma en cuenta el salario como un favor, sino como una deuda. 5 Sin embargo, al que no trabaja, sino que cree en el que justifica al impío, se le toma en cuenta la fe como justicia.
4 Ahora bien, si alguno trabaja, el pago no se le da4.4 Da: Lit. acredita, conservando la imagen del v. 3. como un regalo sino como algo merecido. 5 En cambio, si alguno cree en Dios, que hace justo al pecador, Dios le tiene en cuenta su fe para reconocerlo como justo, aunque no haya hecho nada que merezca su favor.4.5-6 Se plantea un contraste respecto del ejemplo del pago merecido (v. 4). El v. 6 mantiene la misma imagen.
4 Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; 5 pero al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.
4 Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; 5 mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.
4 Ahora bien, para el que trabaja, su salario no es un regalo sino algo que tiene merecido;
5 pero al que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica al pecador, su fe se le toma en cuenta como justicia.
4 Ahora bien, el dinero que se le paga a alguien por un trabajo no es ningún regalo, sino algo que se le debe. 5 En cambio, Dios declara inocente al pecador, aunque el pecador no haya hecho nada para merecerlo, porque Dios le toma en cuenta su confianza en él.
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