2 Dios por nosotros.
18 Porque tengo por cierto que 8.18 2 Co. 4.17. 1 P. 1.6,7 y 4.13.lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
26 Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: 8.26 Mt. 20.22. Stg. 4.3.porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que 8.26 Zac. 12.10. Jn. 14.16. Ef. 6.18.el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
28 Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que 8.28 cp. 1.6 y 9.11. Ef. 1.11.conforme al propósito son llamados.
29 Porque 8.29 cp. 11.2. 1 P. 1.2.a los que antes conoció, 8.29 Ef. 1.5,11.también predestinó 8.29 2 Co. 3.18. 1 Jn. 3.2.para que fuesen hechos conformes á 8.29 Gn. 1.26.la imagen de su Hijo, 8.29 Col. 1.15,18. He. 1.6. Ap. 1.5.para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?
37 Antes, en todas estas cosas 8.37 1 Co. 15.57. 2 Co. 2.14.hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni 8.38 Ef. 6.12. Col. 2.10,15. 1 P. 3.22.principados, ni potestades, ni 8.38 1 Co. 3.22.lo presente, ni lo por venir,
39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del 8.39 cp. 5.8.amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.