6 Señor, no hay nadie como tú:
tú eres grande,
tu nombre es grande y poderoso.10.6 Tu nombre es grande y poderoso: Véase Sal 8.1(2) nota.
7 ¿Quién no te teme, rey de las naciones?10.7 Rey de las naciones: Cf. Sal 22.28(29); 47.2(3),7(8); Zac 14.9,16-17; Mal 1.14, y también Ap 15.4. Al profeta no le basta con decir que los dioses de los pueblos paganos son falsos e impotentes. También afirma que el Señor es el único soberano del universo, y que él dispone el curso de los acontecimientos para dar cumplimiento a sus designios.
Tú mereces ser temido.
Entre todos los sabios y reyes del mundo,
no hay nadie como tú.