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Juízes 11

30 Y Jefté le hizo esta promesa11.30 Nm 32.24; Sal 66.13-14. Según una creencia bastante común en la antigüedad, el que había hecho una promesa ya no podía volverse atrás, sino que debía cumplirla indefectiblemente. Es decir, que con la promesa sucedía lo mismo que con la bendición y la maldición: una vez pronunciada, parecía quedar fuera del dominio del que la había hecho, como si hubiera adquirido existencia independiente. De ahí la recomendación de no hacer promesas a la ligera (Pr 20.25; Ec 5.4-5). Véanse Gn 27.4 nota; 27.33 n.; Sal 147.15 n. al Señor: «Si me das la victoria sobre los amonitas, 31 yo te ofreceré en holocausto a quien primero salga de mi casa a recibirme cuando yo regrese de la batalla.»11.31 Jefté promete ofrecer en sacrificio una víctima humana, pensando que de ese modo realizaba un acto agradable a Dios.

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