1 porque en todos los seres está tu espíritu inmortal.
2 Por eso, a los que pecan
los corriges y reprendes poco a poco,
y haces que reconozcan sus faltas,
para que, apartándose del mal, crean en ti, Señor.
Moderación de Dios con Canaán#12.3-11a Después de hablar de los egipcios, el autor menciona a los cananeos, los antiguos habitantes de la tierra prometida por Dios a Israel. Dios los castigó por sus crímenes, pero también con ellos usó de moderación. Como contraste, cf. Sal 106.34-39, donde se reprocha a los israelitas haber seguido las mismas prácticas.
3 A los antiguos habitantes de tu santa tierra
4 los aborreciste por sus prácticas odiosas,12.3-7 Ex 23.23-24: Dt 7.1-5; 12.31; 18.10-14.
por practicar la magia y otros actos perversos,
5 por matar sin compasión a los niños,
y por comer en sus banquetes vísceras y carne
y hasta sangre de seres humanos.
A ellos, que practicaban tales ritos,
6 padres asesinos de criaturas indefensas,
decidiste eliminarlos por medio de nuestros antepasados,
7 para que esta tierra, la más preciosa para ti de todas,
pudiera recibir al pueblo de tus hijos.12.7 Tus hijos: A los israelitas se los llama con frecuencia «hijos de Dios».
8 Pero aun de ellos, por ser hombres, tuviste compasión:
como vanguardia de tu ejército,
les enviaste avispas,
para que acabaran con ellos poco a poco.12.8 Cf. Ex 23.27-30; Dt 7.20-23; Jos 24.12.
9 Hubieras podido, en batalla campal,
poner a los impíos en manos de los justos,
o aniquilarlos en un solo instante
por medio de fieras salvajes,
o con una severa orden de mando;
10 sin embargo, para darles oportunidad de arrepentirse,
los castigaste poco a poco,
sabiendo que eran malos por naturaleza
y perversos desde su nacimiento,
y que nunca cambiarían su modo de pensar,
11 porque eran una nación maldita desde el comienzo.
Razones de la moderación divina
No fue por miedo a nadie
por lo que dejaste sin castigo sus pecados,12.11 Nación maldita desde el comienzo: cf. Gn 9.25.
12 pues, ¿quién podrá pedirte cuentas de lo que hacesJob 9.12;Ro 9.20.
u oponerse a tu sentencia?
¿Quién podrá acusarte de haber destruido
naciones que tú mismo hiciste?
¿Quién puede levantarse contra ti
para defender a los malvados?
13 Pues no existe ningún dios, fuera de ti,Dt 32.39;Is 43.10-11.
que tenga todo bajo su cuidado
y a quien tú tengas que dar cuentas
de si has juzgado rectamente o no;
14 ni hay rey o gobernante que pueda hacerte frente
para defender a los que tú has castigado.
15 Puesto que eres justo, todo lo gobiernas con justicia;
y juzgas indigno de tu poder
condenar al que no merece castigo.
16 Porque tu poder es la base de tu justicia,
y como eres el dueño de todos,
de todos tienes compasión.12.16 Véase 2.1 n.
17 Tú despliegas tu fuerza
ante aquellos que dudan de tu gran poder,
y confundes a los que, conociéndolo, se muestran insolentes;
18 pero, precisamente porque dispones de tan gran poder,
juzgas con bondad y nos gobiernas con gran misericordia,
porque puedes usar de tu poder en el momento que quieras.
Lo que nos enseña la moderación de Dios
19 Actuando así, enseñaste a tu pueblo
que el hombre justo debe ser bondadoso,12.19 Bondadoso: Lit. amigo de los hombres, término aplicado a la sabiduría en 1.6; 7.23. Cf. también Tit 3.4.
y llenaste a tus hijos de una bella esperanza,
al darles la oportunidad de arrepentirse de sus pecados.
20 Si a los cananeos, que eran enemigos de tus hijos12.20 Tus hijos: Véase 12.7 n.
y merecían la muerte,
los castigaste con tanta bondad y consideración,
dándoles oportunidad de dejar su maldad,
21 con mayor delicadeza aún has juzgado a tus hijos,
pues tú habías hecho una alianza con sus antepasados
y con juramento les habías prometido grandes bienes.12.21 Gn 17; Ex 24.1-11.
22 Mientras que a nuestros enemigos les envías mil castigos,
a nosotros nos corriges,
para que a la hora de juzgar a otros pensemos en tu bondad,
y cuando nos toque ser juzgados esperemos tu misericordia.
Después de tener compasión, Dios juzga con rigor
23 Por eso, a los egipcios insensatos,
que habían pasado su vida haciendo el mal,12.23 Insensatos... haciendo el mal: hay una estrecha relación entre el no reconocer al verdadero Dios y la depravación moral. Cf. Ro 1.22-32.
los atormentaste con los mismos seres odiosos que adoraban:
24 se habían extraviado mucho siguiendo el camino del error,
aceptando como dioses a los animales más feos y repugnantes,
dejándose engañar como niños sin inteligencia;
25 y por eso, como a niños sin uso de razón,
les enviaste un castigo que los puso en ridículo.Sab 11.15-16.
26 Y como no escarmentaron con el ridículo y la corrección,
tuvieron que sufrir el juicio de Dios que merecían.12.26 El juicio... merecían: otra posible traducción: un juicio digno de Dios.
27 Ellos, al verse castigados con aquellos animales
que habían tenido como dioses
y que ahora eran su tormento,
reconocieron que el verdadero Dios era aquel
a quien se habían negado a conocer.Ex 9.27.
¡Así cayó sobre ellos el castigo final!