20 Y he aquí una mujer enferma 9.20 Lv. 15.25.de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la 9.20 cp. 14.36 y 23.5.franja de su vestido:
21 Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré salva.
20 Y he aquí una mujer enferma 9.20 Lv. 15.25.de flujo de sangre doce años había, llegándose por detrás, tocó la 9.20 cp. 14.36 y 23.5.franja de su vestido:
21 Porque decía entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré salva.
20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.
20 Justo en ese momento, una mujer quien hacía doce años que sufría de una hemorragia continua se le acercó por detrás. Tocó el fleco de la túnica de Jesús 21 porque pensó: «Si tan solo toco su túnica, quedaré sana».
20 En esto, una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto. 21 Pensaba: «Si al menos logro tocar su manto, quedaré sana».
20 Entonces una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre,9.20 Derrames de sangre: hemorragias causadas por una irregularidad menstrual, que hacía a la mujer ritualmente impura (cf. Lv 15.25-30). se acercó a Jesús por detrás y le tocó el borde de la capa. 21 Porque pensaba: «Tan solo con que llegue a tocar su capa, quedaré sana.»
20 Y una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de Su manto; 21 pues decía para sí: «Si tan solo toco Su manto, sanaré9:21 Lit. seré salva.».
20 Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 21 pues decía para sí: Si tan solo toco su manto, sanaré9:21 Lit., seré salva.
20 En eso, una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto,
21 pues pensaba: «Si alcanzo a tocar tan solo su manto, me sanaré.»
20,21 En el camino, pasaron por donde estaba una mujer que había estado enferma durante doce años. Su enfermedad le hacía perder mucha sangre. Al verlos pasar, la mujer pensó: «Si tan solo pudiera tocar el manto de Jesús, con eso quedaría sana.» Entonces se acercó a Jesús por detrás y tocó su manto.
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