2 Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo,
si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás;
si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás,
las llamas no arderán en ti.43.2 El agua y el fuego representan simbólicamente los peligros que deberán afrontar los exiliados al regresar a Jerusalén (cf. Sal 66.12). La mención de estos dos elementos evoca probablemente el paso de los israelitas a través del Mar Rojo (Ex 14.22) y a través de los ardores del desierto (Dt 32.10).