1 Y el oprimido no podrá escapar.9.1a(8.23a) Y el oprimido no podrá escapar: otra posible traducción: Mas ya no habrá tinieblas para el que sufre angustia.
Nacimiento y reinado del Príncipe de la paz9.1a(8.23a) Los vv. 9.1-21 corresponden a 8.23—9.20 en el texto heb.
1b (8.23b)9.1b-7(8.23b—9.6) La opresión y la desesperación (8.21-22) se contraponen al gozo y la esperanza (9.2-7[1-6]). Al principio Dios humilló a Galilea, tierra de Zabulón y de Neftalí,9.1b(8.23b) La tribus de Zabulón y de Neftalí ocupaban el territorio situado al noroeste de Galilea y habían soportado duramente las invasiones de Tiglat-piléser III, hacia el año 733 a.C. (2 R 15.29). Véase Índice de mapas. región vecina a los paganos, que se extiende desde el otro lado del Jordán hasta la orilla del mar; pero después le concedió mucho honor.
2 El pueblo que andaba en la oscuridad
vio una gran luz;
una luz ha brillado9.2(1) La luz simboliza la salvación (véase Is 60.1 nota), pero en este contexto parece aludir a la llegada del nuevo rey. En 2 S 23.2-3 se compara al rey que gobierna con justicia con la luz del alba; y el Sal 110.3 habla del rey, en el día de su entronización, como del rocío que nace de la aurora.
para los que vivían en tinieblas.9.1-2(8.23—9.1) Estos vv. se citan en Mt 4.15-16; el v. 2(9.1) también se cita en Lc 1.79.
3 Señor, has traído una gran alegría;
muy grande es el gozo.9.3(2) Has traído... gozo: texto probable; heb. has hecho crecer la nación, pero no has aumentado la alegría.
Todos se alegran delante de ti como en tiempo de cosecha,
como se alegran los que se reparten grandes riquezas.
4 Porque tú has deshecho
la esclavitud que oprimía al pueblo,
la opresión que lo afligía,
la tiranía a que estaba sometido.
Fue como cuando destruiste a Madián.9.4(3) Como cuando destruiste a Madián: Lit. como en el día de Madián, es decir, cuando los israelitas, al mando de Gedeón, derrotaron a los madianitas (Jue 7—8; cf. Sal 83.9[10]). La mención de este día es muy sugestiva, porque indica que la victoria anunciada por el profeta también se debe a una intervención de Dios y no al poderío de las armas (cf. Is 10.24-27).
5 Las botas que hacían resonar los soldados
y los vestidos manchados de sangre
serán quemados, destruidos por el fuego.9.5(4) El v. introductorio (véase Is 9.1b[8.23b] nota) sugiere que esta referencia a las botas de los soldados y a las ropas manchadas de sangre tiene un trasfondo histórico determinado: se trata del ejército asirio, que invadió y conquistó parte del territorio israelita.
6 Porque nos ha nacido un niño,
Dios nos ha dado un hijo,9.6(5) Dios nos ha dado un hijo: Cuando el rey de Judá tomaba posesión del trono, se convertía en hijo de Dios por adopción (véanse 2 S 7.14; Sal 2.7 nota; 89.26-27[27-28]). Por eso, buena parte de los intérpretes modernos consideran que aquí no se trata del nacimiento físico del heredero real, sino de su nacimiento como rey, es decir, de su entronización. Más tarde, cuando el pueblo de Israel ya no tuvo más reyes, este pasaje fue reinterpretado a la luz de Is 7.14; Miq 5.2-3, y referido al nacimiento del Mesías. Véase la Introducción a los Salmos (3) (d).
al cual se le ha concedido el poder de gobernar.9.6(5) Se le ha concedido el poder de gobernar: Lit. el principado (o la soberanía) sobre su hombro: probable alusión al manto real, que era símbolo del poder (cf. Mt 27.28-29; Jn 19.2-3).
Y le darán estos nombres:
Admirable en sus planes, Dios invencible,
Padre eterno, Príncipe de la paz.