16 ¡Qué modo de pervertir las cosas!
Como si el barro fuera igual
a aquel que lo trabaja.
Un objeto no va a decir al que lo hizo:
«Tú no me hiciste»,
ni una pieza de barro al que la fabrica:
«No sabes lo que estás haciendo.»29.16 En su arrogancia, los dirigentes olvidaban que ante Dios son como barro en manos del alfarero (cf. Is 45.9). Este texto se cita en Ro 9.20-21. Cf. también Is 64.8; Jer 18.1-6; Eclo 33.13.