El Señor confía una misión a Ciro
1 El Señor consagró45.1 Consagró:: El texto hebreo se refiere concretamente a la unción con el aceite consagrado (véase Sal 2.2 n.), que habilitaba al «ungido» para el cumplimiento de una misión, infundiéndole el espíritu del Señor (véase Is 42.1 nota; cf. 61.1). Por medio de esta unción se consagraba a los reyes (2 S 5.3), a los sacerdotes (Ex 29.7) y a veces también a los profetas (1 R 19.16). En el caso de Ciro se trata de una consagración para el ejercicio de la realeza. a Ciro45.1 Ciro: Véanse Is 41.2 n.; 44.28 n. como rey,
lo tomó de la mano
para que dominara las naciones
y desarmara a los reyes.
El Señor hace que delante de Ciro
se abran las puertas de las ciudades
sin que nadie pueda cerrárselas.
Y ahora le dice:
2 «Yo iré delante de ti,
derribaré las alturas,45.2 Derribaré las alturas: Cf. Is 40.4.
romperé las puertas de bronce
y haré pedazos las barras de hierro.
3 Yo te entregaré tesoros escondidos,
riquezas guardadas en lugares secretos,
para que sepas que yo soy el Señor,
el Dios de Israel, que te llama por tu nombre.
4 Por consideración a mi siervo Jacob,
al pueblo de Israel, que he elegido,
te he llamado por tu nombre
y te he dado el título de honor que tienes,
sin que tú me conocieras.
5 Yo soy el Señor, no hay otro;
fuera de mí no hay Dios.
Yo te he preparado para la lucha
sin que tú me conocieras,
6 para que sepan todos, de oriente a occidente,
que fuera de mí no hay ningún otro.
Yo soy el Señor, no hay otro.
7 Yo creo la luz y la oscuridad,
produzco el bienestar y la desgracia.45.7 Cf. Is 40.28; Am 3.6.
Yo, el Señor, hago todas estas cosas.
El poder soberano de Dios
8 »Yo enviaré de lo alto mi victoria,
como rocío del cielo y lluvia de las nubes,
y la tierra la recibirá;
como fruto producirá la salvación
y a su lado florecerá la justicia.»45.8 Cf. Os 2.21-23(23-25).
9 Una vasija de barro, igual a otra cualquiera,
no se pone a discutir con quien la hizo.
El barro no dice al que lo trabaja:
«¿Qué estás haciendo?»,
ni el objeto hecho por él le dice:
«Tú no sabes trabajar.»45.9 Cf. Is 29.16; Jer 18.6; Ro 9.20.
10 Tampoco puede un hijo reprochar a sus padres
el haberlo traído a este mundo.
11 El Señor, el Dios Santo de Israel,
quien lo formó, dice:
«¿Van acaso ustedes a pedirme cuentas de mis hijos,
o a darme lecciones de cómo hacer mis cosas?45.11 Cf. Is 64.8(7).
12 Yo creé la tierra y sus habitantes,
extendí el cielo con mis manos
y mandé que aparecieran todos los astros.
13 Yo hice aparecer a Ciro para que triunfe,
y voy a hacerle fáciles todos los caminos;
él reconstruirá mi ciudad45.13 Él reconstruirá mi ciudad: es decir, la ciudad de Jerusalén. Cf. Is 44.28.
y dejará en libertad a mis desterrados,
sin exigir pago ni compensación.»45.13 El pueblo de Israel no deberá pagar ninguna compensación por su rescate; pero al reino de Persia, que fue el instrumento elegido por el Señor para liberar a su pueblo, se le promete, en cambio, una recompensa. Véase Is 43.3 n.; cf. también 44.14.
El Señor todopoderoso ha hablado.
14 El Señor dice a Israel:
«Los campesinos de Egipto,
los comerciantes de Etiopía,
y la gente de Sabá, de alta estatura,
se rendirán a ti y serán esclavos tuyos;
irán encadenados detrás de ti,
se arrodillarán delante de ti y te suplicarán:
"Ciertamente que Dios está entre ustedes,
y no hay más, no hay otro dios."»
15 Sin embargo, tú eres un Dios invisible,
Dios salvador de Israel.
16 Todos los que hacen ídolos
quedarán avergonzados, humillados y en ridículo.45.16 Cf. Is 42.17.
17 Pero a Israel lo salvó el Señor,
lo salvó para siempre,
y jamás quedará avergonzado ni humillado.
18 El creador del cielo,
el que es Dios y Señor,
el que hizo la tierra y la formó,
el que la afirmó,
el que la creó, no para que estuviera vacía45.18 Vacía: heb. tohu, término usado en Gn 1.2 para designar el estado de cosas anterior a la creación. Véase Jer 4.23 nota.
sino para que tuviera habitantes, dice:
«Yo soy el Señor, y no hay otro.
19 Yo no hablo en secreto ni en lugares oscuros de la tierra.
Yo no digo a los descendientes de Jacob:
"Búsquenme donde no hay nada."
Yo, el Señor, hablo la verdad,
digo lo que es justo.
El Señor se enfrenta a los ídolos
20 »Reúnanse y vengan,
acérquense todos los sobrevivientes de los pueblos.
Son unos ignorantes quienes llevan en procesión
sus ídolos de madera
y se ponen a orar a un dios
que no puede salvarlos.45.20 La referencia al único Dios, a su acción creadora y a la verdad del mensaje anunciado a los exiliados (vv. 18-19) sirve de ocasión para entablar un nuevo proceso contra los ídolos de los falsos dioses y contra sus adoradores (vv. 20-25). Véase Is 41.4 nota.
21 Hablen y presenten sus pruebas,
consúltense, si quieren, unos con otros:
¿Quién predijo estas cosas desde el principio?
¿Quién las anunció desde hace tiempo?
¿No fui acaso yo, el Señor?
Y no hay Dios fuera de mí.
Fuera de mí no hay Dios victorioso y salvador.
22 »Vengan a mí, que yo los salvaré,
pueblos del extremo de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.
23 Yo lo juré por mí mismo,
hice una promesa de triunfo,
y esa promesa se cumplirá:
que ante mí todos doblarán la rodilla,
y por mí jurarán todos45.23 Cf. Ro 14.11; Flp 2.10-11.
24 y dirán: "Solamente en el Señor
están la victoria y el poder."
Todos los que me odian
quedarán en ridículo.
25 Gracias a mí, todo el pueblo de Israel
saldrá triunfante y estará orgulloso de mí.»