1 El dios Bel46.1 Bel, lo mismo que Baal, significa señor o dueño. En Babilonia, este título se daba a varios dioses, especialmente, como en este caso, a Marduc, el principal dios de la ciudad y del imperio babilónico. Véase Gn 1.21 n. se dobla,
y el dios Nebo46.1 Nebo es la forma hebraizada de Nabú, otro de los dioses de los babilonios. Considerado hijo e intérprete de Marduc, lo veneraban como dios de la escritura y la sabiduría. La dinastía reinante en Babilonia le tributaba un culto especial, como lo atestigua, entre otros, el nombre del rey Nabucodonosor. cae al suelo.46.1 La caída de Bel (Marduc) y de Nebo (Nabú) representa simbólicamente el sometimiento de Babilonia a Ciro, rey de los persas, y el fin de la dominación que había ejercido el imperio babilónico, especialmente desde los tiempos de Nabucodonosor. Véanse Jer 1.14-15 n.; 25.1 nota; 27.6 n.; 46.2 nota.
Los ídolos son cargados sobre bestias,
y son pesada carga para animales cansados.
2 Los dioses se doblan y caen al suelo
sin poder salvarse,
y ellos mismos van al destierro.
3 «Óiganme, descendientes de Jacob,
todos los que quedan del pueblo de Israel:
Yo he cargado con ustedes46.1-3 Nótese la contraposición irónica establecida en estos vv.: los falsos dioses, representados por sus ídolos, son una pesada carga (v. 1) para los hombres; el Señor, en cambio, carga con su pueblo, lo protege y lo libera (v. 3). Cf. Is 40.10-11. desde antes que nacieran;
yo los he llevado en brazos,
4 y seguiré siendo el mismo cuando sean viejos;
cuando tengan canas, todavía los sostendré.
Yo los hice, y seguiré cargando con ustedes;
yo los sostendré y los salvaré.