Publicidade

Isaías 58

3 y, sin embargo, dicen:

"¿Para qué ayunar, si Dios no lo ve?

¿Para qué sacrificarnos, si él no se da cuenta?"

El día de ayuno58.3 En los primeros tiempos, la proclamación de un día de ayuno estaba reservada para los tiempos de calamidad nacional (cf. Jer 36.9; Jl 1.14; 2.12,15); pero después de la destrucción de Jerusalén en el 587 a.C., se establecieron días fijos para dicha práctica (Zac 7.1-7; 8.19). Cf. Lv 23.27. lo dedican ustedes a hacer negocios

y a explotar a sus trabajadores;

4 el día de ayuno lo pasan en disputas y peleas

y dando golpes criminales con los puños.

Un día de ayuno así, no puede lograr

que yo escuche sus oraciones.

5 ¿Creen que el ayuno que me agrada

consiste en afligirse,

en agachar la cabeza como un junco

y en acostarse con ásperas ropas sobre la ceniza?

¿Eso es lo que ustedes llaman "ayuno",

y "día agradable al Señor"?

6 Pues no lo es.

El ayuno que a me agrada consiste en esto:

en que rompas las cadenas de la injusticia

y desates los nudos que aprietan el yugo;

en que dejes libres a los oprimidos

y acabes, en fin, con toda tiranía;

Veja também

Bíblia Online Bíblia Online

Bíblia Online • Versão: 2026-07-05_19-25-13-