8 Entonces oí la voz del Señor, que decía:
«¿A quién voy a enviar?
¿Quién será nuestro mensajero?»6.8 Nuestro mensajero: El que ha sido llamado tiene que cumplir una misión de parte de Dios (cf. Ex 3.10; Jer 1.7; Ez 2.4), y el destinatario de esa misión siempre es el pueblo (cf. v. 9). El plural nuestro parece indicar que el Señor incluye también a los miembros de su corte en el cielo (cf. 1 R 22.19; véase Sal 82.1[1b] nota).
Yo respondí:
«Aquí estoy yo, envíame a mí.»