14 «Sión decía:
"El Señor me abandonó,
mi Dios se olvidó de mí."49.14 Cf. Is 40.27. Este lamento contrasta sensiblemente con la alegría expresada en el v. anterior. Como en otros pasajes, el profeta describe la felicidad futura como si ya fuera una realidad, y vuelve luego a la dura experiencia presente para renovar sus anuncios de salvación.