Enfermedad y muerte
1 Respeta al médico por sus servicios,
pues también a él lo instituyó Dios.38.1 Eclo tiene un concepto positivo sobre el médico. Recurrir a él no se opone a la confianza en Dios (a diferencia de 2 Cr 16.12).
2 El médico recibe de Dios su ciencia,
y del rey recibe su sustento.
3 Gracias a sus conocimientos, el médico goza de prestigio
y puede presentarse ante los nobles.
4 Dios hace que la tierra produzca sustancias medicinales,
y el hombre inteligente no debe despreciarlas.
5 Dios endulzó el agua con un troncoEx 15.23-25.
para mostrar a todos su poder.
6 Él dio la inteligencia a los hombres,
para que lo alaben por sus obras poderosas.
7 Con esas sustancias, el médico calma los dolores
y el boticario prepara sus remedios.
8 Así no desaparecen los seres creados por Dios,
ni falta a los hombres la salud.
9 Hijo mío, cuando estés enfermo no seas impaciente;
pídele a Dios, y él te dará la salud.
10 Huye del mal y de la injusticia,
y purifica tu corazón de todo pecado.
11 Ofrece a Dios sacrificios agradables
y ofrendas generosas de acuerdo con tus recursos.
12 Pero llama también al médico;
no lo rechaces, pues también a él lo necesitas.
13 Hay momentos en que el éxito depende de él,
14 y él también se encomienda a Dios,
para poder acertar en el diagnóstico
y aplicar los remedios eficaces.
15 Así que un hombre peca contra su Creador,
cuando se niega a que el médico lo trate.38.15 La versión griega añade: el que peca contra su creador, que caiga en las manos del médico.
16 Hijo mío, llora por el que muere,
muestra tu dolor y cumple los ritos fúnebres.
Sepúltalo de acuerdo con las costumbres,
no te ausentes de sus funerales.38.16 Diversos ritos por los muertos se describen en Jer 9.17-18(16-17); Ez 24.15-24; Am 5.16; Mc 5.38.
17 Hijo, con amargo llanto y señales de duelo,
hazle un funeral como le corresponde.
Deja correr las lágrimas uno o dos días,
y después consuélate de la pena.38.17-23 30.21-23.
18 Porque la pena lleva a la muerte,
y la tristeza desgasta las fuerzas.38.18 La versión griega añade el v. 19: Cuando el hombre muere, termina también el sufrimiento; vivir en la pobreza oprime el corazón.
20 No pienses más en él,
aparta su recuerdo y piensa en el futuro.
21 No sigas pensando en él, que ya no tiene nada que esperar;
a él no le aprovecha, y a ti te hace daño.38.21 Véase 14.19 n.
22 Piensa que tendrás igual destino que él:
ayer él y hoy tú.
23 Como descansa el muerto, que así descanse su recuerdo;
y tú consuélate, toda vez que él ya ha muerto.
El trabajo manual y la sabiduría#38.24—39.11 En esta sección, el autor, aunque reconoce la importancia y la necesidad de los oficios manuales, expone la superioridad del poder dedicarse al estudio de la sabiduría, entendida no como algo solamente teórico sino como ordenada al bien de la sociedad.
24 La sabiduría del literato crece con sus tiempos libres;
el que tiene pocas ocupaciones puede hacerse sabio.
25 No puede hacerse sabio quien pasa su tiempo arando,
quien pone su orgullo en manejar bien la aguijada,
quien no hace más que dirigir los bueyes,
y solamente se ocupa del ganado,
26 y se desvela por arreglar el establo,
y toda su preocupación es trazar los surcos.
27 Otro tanto hay que decir de todo obrero y artesano
que trabaja de noche lo mismo que de día,
que talla relieves para sellos
y constantemente cambia los diseños.
Se esfuerza por representar al vivo las imágenes
y se desvela para terminar su trabajo.
28 Así también el herrero sentado junto al yunque,
concentrado en trabajar el hierro.
El humo y el fuego le resecan la piel
mientras lucha con el calor de la fragua.
El ruido del martillo resuena siempre en sus oídos;
tiene los ojos fijos en el modelo que copia.
Se esfuerza por terminar su trabajo,
y se desvela por darle los toques finales.
29 Lo mismo es el que trabaja el barro,
que hace girar el torno con los pies,
siempre concentrado en su trabajo
y esforzándose por hacer la cantidad fijada.
30 Moldea el barro con las manos,
y con los pies lo ablanda.
Se esfuerza por terminar el barnizado,
y se desvela para dejar limpio el horno.
31 Todos ellos son obreros que trabajan con sus manos,
y cada uno en su oficio es un experto.
32 Sin ellos no sería posible la vida en sociedad,
nadie viviría ni nadie viajaría.
33 Sin embargo nadie los invitará a gobernar el pueblo,
ni descollarán en la asamblea.
No forman parte de ningún tribunal,
ni entienden de asuntos de justicia.
34 No demuestran instrucción ni capacidad para juzgar,
ni entienden de proverbios.38.34 Los proverbios son una expresión sintética y tradicional de la sabiduría. Véase la Introducción a Proverbios.
Pero ellos contribuyen a la estabilidad del mundo,
ocupándose en su trabajo de artesanos.