Oración pidiendo la ayuda de DiosSalmo 12 Súplica colectiva, motivada por la presencia de tanta malicia y falta de sinceridad en las relaciones entre los hombres.
Del maestro de coro, con instrumentos de ocho cuerdas. Salmo de David.
1 Sálvanos, Señor, pues ya no hay creyentes fieles;12.1(2) Cf. Miq 7.2.
ya no hay hombres sinceros.12.1(2) Sinceros: Lit. firmes o dignos de confianza.
2 Unos a otros se mienten;
hablan con hipocresía y doble sentido.12.2(3) Doble sentido: Lit. con corazón y corazón, modismo hebreo que indica doblez en la persona que habla. Para los antiguos israelitas, el corazón era la sede del pensamiento, de las actitudes profundas y de las decisiones. Cf. Is 29.13; Mc 7.21.
3 Arranca, Señor, de raíz
a los hipócritas y fanfarrones,
4 a los que dicen:
«Con tener boca nos basta;
nuestra lengua nos defiende.
¿Quién se atreve a darnos órdenes?»
5 Esto ha dicho el Señor:
«A los pobres y débiles
se les oprime y se les hace sufrir.
Por eso voy ahora a levantarme,
y les daré la ayuda que tanto anhelan.»12.5(6) El Señor responde a la súplica con una promesa de liberación para todos los oprimidos. Véase Sal 55.22(23) nota. Cf. Is 33.10.
6 Las promesas del Señor son puras;
¡son como la plata más pura,
refinada en el horno siete veces!12.6(7) Sobre la imagen del horno o crisol donde se purifican los metales, cf. Job 23.10; Sal 17.3; Pr 17.3; Is 48.10; Zac 13.8-9. El siete es el número que simboliza la perfección y la plenitud. Cf. Gn 4.15,24; Sal 79.12; véase Ap 1.4 nota.
7 Tú, Señor, nos cuidarás;
¡siempre nos protegerás de tales gentes!
8 Los malvados rondan por todos lados
y todo el mundo alaba la maldad.12.8(9) Alaba la maldad: traducción probable; heb. oscuro.