Alabanza universal a Dios#Salmo 150 El libro de Salmos concluye con este canto de alabanza al Señor. El imperativo ¡Alaben!, repetido diez veces, se dirige no solamente a la comunidad del Señor, congregada en el templo, sino también a los habitantes del cielo y a todos los seres vivientes (vv. 1,6).
1 ¡Aleluya!
¡Alaben a Dios en su santuario!
¡Alábenlo en su majestuosa bóveda celeste!
2 ¡Alábenlo por sus hechos poderosos!
¡Alábenlo por su grandeza infinita!
3 ¡Alábenlo con toques de trompeta!
¡Alábenlo con arpa y salterio!
4 ¡Alábenlo danzando al son de panderos!
¡Alábenlo con flautas e instrumentos de cuerda!
5 ¡Alábenlo con platillos sonoros!
¡Alábenlo con platillos vibrantes!
6 ¡Que todo lo que respira alabe al Señor!
¡Aleluya!