Dios, el vencedorSalmo 76 Este salmo pertenece al grupo de los «cantos de Sión» (cf. Sal 46; 48; 87; 122). Por ser el lugar donde habita y reina el Señor, el monte Sión es también el sitio donde él se da a conocer (v. 1 [2]) y el escenario de sus victorias (vv. 5-6 [6-7]). Véase Sión en el Índice temático.
Del maestro de coro, con instrumentos de cuerda. Salmo y cántico de Asaf.76.0(1) Asaf: Véase Sal 50.0(1a) n.
1 Dios es conocido en Judá;
su nombre es famoso en Israel.
2 Su templo está sobre el monte Sión,
en Jerusalén;76.2(3) Jerusalén: heb. Salem, nombre antiguo de aquella ciudad (Gn 14.18).
3 allí rompió las armas de guerra:
escudos, espadas, arcos y flechas.76.3(4) Is 2.4; Ez 39.3; Miq 4.3.
4 ¡Tú eres glorioso, oh Dios!
¡Eres más grandioso que las montañas eternas!76.4(5) Montañas eternas: según la versión griega (LXX). Heb. montañas de presa. Cf. Sal 90.2.
5 Los más valientes fueron despojados;
los más fuertes nada pudieron hacer;76.5(6) Nada pudieron hacer: Lit. no encontraron sus manos.
¡durmieron su último sueño!76.5(6) Cf. 2 R 19.35.
6 Ni aun moverse pueden el carro y el caballo
cuando tú, Dios de Jacob, los amenazas.
7 ¡Tú eres terrible!
¿Quién puede estar en pie delante de ti
cuando se enciende tu furor?
8 Desde el cielo das a conocer tu juicio;
la tierra tiene miedo y se queda quieta,
9 oh Dios,
cuando te levantas para hacer justicia
y salvar a todos los oprimidos de este mundo.76.9(10) Los oprimidos de este mundo: otra posible traducción: los oprimidos del país, refiriéndose a los israelitas pobres y humillados. Véase Pobre en el Índice temático.
10 El enojo del hombre se convierte en tu alabanza;
¡aun su más mínimo enojo se convierte en tu corona!76.10(11) Se convierte en tu corona: traducción poco segura de un texto oscuro; heb. te ceñirás. Tal vez se quiera sugerir que el poder del Señor siempre triunfa sobre la furia de sus enemigos y los obliga a rendirle homenaje.
11 Hagan ustedes promesas al Señor, su Dios,
pero cúmplanselas.
Ustedes, que rodean al que es digno de temor,
¡tráiganle ofrendas!
12 Pues él quita la vida a los gobernantes
y causa temor a los reyes del mundo.