5 Porque su enojo dura un momento,
pero su buena voluntad, toda la vida.
Si lloramos por la noche,
por la mañana tendremos alegría.30.5(6) Cf. Is 54.7-8.
11 Has cambiado en danzas mis lamentos;
me has quitado el luto
y me has vestido de fiesta.30.11(12) Sal 126.5-6; Jer 31.13.
12 Por eso, Señor y Dios,
no puedo quedarme en silencio:
¡te cantaré himnos de alabanza
y siempre te daré gracias!