3 3 (4) Pues no fue su brazo ni su espada
lo que les dio la victoria;
ellos no conquistaron la tierra.
¡Fue tu poder y tu fuerza!44.3(4) Sal 20.7-8(8-9); cf. también Dt 8.17-18; Jos 24.12; Jue 7.2.
¡Fue el resplandor de tu presencia,
porque tú los amabas!
4 4 (5) ¡Mi Rey! ¡Mi Dios!44.4(5) Aquí, lo mismo que en los vv. 6(7) y 15-16 (16-17), el salmista emplea la primera persona del singular porque habla en nombre y en representación de todo el pueblo.
Tú diste las victorias a tu pueblo;