2 Entremos a su presencia95.2 Entremos a su presencia: es decir, al templo de Jerusalén, que era la morada del Señor en medio de su pueblo. Cf. Sal 65.4(5); 100.2,4. con gratitud,
y cantemos himnos en su honor.
3 Porque el Señor es Dios grande,
el gran Rey de todos los dioses.95.3 Gran Rey: Sal 77.13(14); 96.4-5; 97.9; 136.2-3; 145.1; cf. Ex 15.11. Véanse también Sal 50.1 n. y 93.1 n.