1 ¡Aleluya!
Siervos del Señor, ¡alaben su nombre!
2 ¡Bendito sea ahora y siempre
el nombre del Señor!
3 ¡Alabado sea el nombre del Señor
del oriente al occidente!
4 El Señor está por encima de las naciones;Sal 99.2.
¡su gloria está por encima del cielo!
5 Nadie es comparable al Señor nuestro Dios,
que reina allá en lo alto;
6 y que, sin embargo, se inclina
para mirar el cielo y la tierra.
7 El Señor levanta del suelo al pobre,
y saca del lugar más bajo al necesitado
8 para sentarlo entre gente importante,
entre la gente importante de su pueblo.113.5-8 Cf. 1 S 2.2-8; Lc 1.48-53.
9 A la mujer que no tuvo hijos
le da la alegría de ser madre
y de tener su propio hogar.113.9 Entre los antiguos israelitas, la esterilidad era una deshonra para la mujer (Gn 16.1-4; 30.1; 1 S 1.4-7). Al darle la alegría de ser madre, el Señor le concede un puesto de honor en el hogar y la libra del peligro de ser abandonada por su marido. Cf. Is 54.1.
¡Aleluya!