6 Oh Dios, a ti mi voz elevo,
porque tú me contestas;
préstame atención, escucha mis palabras.
7 Dame una clara muestra de tu amor,
tú, que salvas de sus enemigos
a los que buscan protección en tu poder.
8 Cuídame como a la niña de tus ojos;Dt 32.10.
protégeme bajo la sombra de tus alas17.8 Alas: Probablemente se alude a los querubines o seres alados cuyas alas extendidas protegían el arca de la alianza en el templo de Jerusalén (1 R 8.6-7). Cf. Sal 36.7(8); 57.1(2); 61.4(5); 63.7(8); 91.4.
9 de los malvados que me atacan,
¡de los enemigos mortales que me rodean!