La gloria de Dios en la creación#Salmo 19 Este salmo consta de dos partes notablemente diversas por sus temas y su estilo. La primera (vv. 1-6 [2-7]) es un himno a la gloria de Dios manifestada en la creación. La segunda celebra las excelencias de la ley revelada por el Señor a su pueblo Israel (vv. 7-11 [8-12]) y termina con una plegaria humilde y confiada (vv. 12-14 [13-15]).
1 1 (2) El cielo proclama la gloria de Dios;
de su creación nos habla la bóveda celeste.19.1(2) Sal 50.6; cf. Ro 1.20.
2 2 (3) Los días se lo cuentan entre sí;
las noches hacen correr la voz.
3 3 (4) Aunque no se escuchan palabras
ni se oye voz alguna,
4 4 (5) su mensaje llega a toda la tierra,
hasta el último rincón del mundo.19.4(5) Ro 10.18.
Allí Dios puso un lugar para el sol,
5 5 (6) y este sale como un novio de la habitación nupcial,
y se alegra como un atleta al emprender su camino.19.5(6) Como un novio... como un atleta: El sol es presentado poéticamente como un héroe que recorre cada día la inmensidad del cielo. En los pueblos del Antiguo Oriente, se consideraba que el sol era un dios; aquí se lo presenta, en cambio, como parte de la creación de Dios.
6 6 (7) Sale el sol por un lado del cielo
y da la vuelta hasta llegar al otro,
sin que nada pueda huir de su calor.
7 7 (8) La enseñanza del Señor es perfecta,
porque da nueva vida.
El mandato del Señor es fiel,
porque hace sabio al hombre sencillo.
8 8 (9) Los preceptos del Señor son justos,
porque traen alegría al corazón.
El mandamiento del Señor es puro
y llena los ojos de luz.19.8(9) La imagen de la luz, aplicada a la ley, pone a esta en paralelismo con el sol, del que se habla en la primera parte del salmo. Según algunos intérpretes, esta semejanza entre la luz en sentido físico y la luz en sentido moral podría explicar la reunión en un mismo salmo de dos poemas tan diversos. Véase Índice temático.