6 6 (7) Porque no confiaría yo en mi arco,
ni mi espada podría darme la victoria;
7 7 (8) fuiste tú quien nos hizo vencer a nuestros enemigos,
quien puso en ridículo a los que nos odiaban.44.5-7(6-8) Cf. Dt 20.1-4; Zac 9.13-16. Véase Sal 20.7-8(8-9) n.
8 8 (9) ¡Siempre estaremos orgullosos de ti, oh Dios,
y siempre alabaremos tu nombre!