Oh Dios, ten compasión de mí#Salmo 51 Esta súplica individual, en razón de su contenido, es la oración penitencial por excelencia. El salmista pide al Señor que lo purifique y lo renueve interiormente, para que él, a su vez, pueda dar testimonio de la misericordia divina y trabajar por la conversión de los pecadores (v. 13 [15]). Éste es uno de los siete salmos llamados penitenciales (Sal 6; 32; 38; 102; 130; 143).
1 1 (3) Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí;
por tu gran ternura, borra mis culpas.
2 2 (4) ¡Lávame de mi maldad!
¡Límpiame de mi pecado!
3 3 (5) Reconozco que he sido rebelde;
mi pecado no se borra de mi mente.