Cantemos al Señor con alegría#Salmo 95 La primera parte de este salmo es un canto litúrgico de alabanza al Señor (vv. 1-7). Luego, un profeta cultual se dirige a todo el pueblo, en nombre del Señor, para exhortarlo a escuchar dócilmente la palabra del Señor (vv. 8-11). Por su estructura y su contenido, este poema es muy semejante a Sal 81.
1 Vengan, cantemos al Señor con alegría;
cantemos a nuestro protector95.1 Protector: Lit. roca. Véase Sal 18.2(3) n. y Salvador.
2 Entremos a su presencia95.2 Entremos a su presencia: es decir, al templo de Jerusalén, que era la morada del Señor en medio de su pueblo. Cf. Sal 65.4(5); 100.2,4. con gratitud,
y cantemos himnos en su honor.
3 Porque el Señor es Dios grande,
el gran Rey de todos los dioses.95.3 Gran Rey: Sal 77.13(14); 96.4-5; 97.9; 136.2-3; 145.1; cf. Ex 15.11. Véanse también Sal 50.1 n. y 93.1 n.
4 Él tiene en su mano
las regiones más profundas de la tierra;
suyas son las más altas montañas.
5 El mar le pertenece, pues él lo formó;
¡con sus propias manos formó la tierra seca!95.4-5 Sal 24.1-2; 89.11-12(12-13).
6 Vengan, adoremos de rodillas;
arrodillémonos delante del Señor,
pues él nos hizo.